Honduras
Una solemne eucaristía que invitó a vivir en la presencia de Dios y de la Virgen de Suyapa, marcó el cierre de la festividad más grande del catolicismo hondureño.
Todavía ayer, decenas de familias de los alrededores de la capital y del interior del país, llegaron al santuario de Suyapa para participar en el oficio religioso en honor al 264 aniversario del hallazgo de la Madre de Dios.
El párroco de Suyapa, Hermer Sorto, quien ofició la misa, exhortó a toda la feligresía a hacer el bien y a albergar la paz, el perdón y la comunión en su corazones.
"Le pedimos a nuestra madre para que todos los feligreses vengan a reconciliarse, porque no podemos estar con rencores, divididos o fraccionados", insistió el prelado.
Y es que durante nueve días, la pequeña plaza de la Aldea de Suyapa evidenció el fortalecimiento de la fe de la feligresía católica y el fervor que le profesan a la Patrona de Honduras.
La Virgen María en su advocación de Santa María de Suyapa, con sus apenas 6.5 centímetros de altura, es la única morenita capaz de convocar en su casa a 2.5 millones de hondureños.
Las autoridades eclesiásticas manifestaron su satisfacción y agradecimiento al pueblo católico por el fervor y las actividades que realizaron para visitar a la capitana general de las Fuerzas Armadas de Honduras.
Doña Amparo Zelaya, permaneció en las afueras del santuario desde el jueves anterior, y ayer se acercó por última vez al altar de la virgen. "Hasta pronto, madre mía, llévame con bien a mi casa", dijo antes de hacer la señal de la cruz en su frente.
Esta hondureña, originaria de Tutule, La Paz, dijo que se va fortalecida en la fe que le profesa a la Virgen.
Durante el fin de semana, las actividades comerciales continuaron en la aldea de Suyapa. Hoy se espera que todo vuelva a la normalidad.