Honduras
Las formalidades no existen en la escuela Augusto C. Coello del caserÃo de Palo Marcado, aldea de Yerba Buena, en Lepaterique. Los niños asisten a sus clases diarias, con o sin uniforme, lleven o no cuadernos.
Lourdes Fúnez, maestra de los seis grados, asegura que la presentación es lo de menos, no porque sean indisciplinados, sino porque la pobreza en la que viven no les permite ni siquiera soñar en asistir con uniforme azul y blanco como los niños de la ciudad.
Pero para la profesora, lo más importante es que los niños reciban los conocimientos necesarios para salir adelante. "Yo no les exijo más que el deseo de aprender para que asistan a la escuela porque estoy consciente que en esta comunidad las personas son muy pobres y no puedo negarles la entrada a las aulas", afirma.
DÃa de esperanza
Todo el ambiente sombrÃo que rodea a estos pequeños se tornó azul. La Maratón del Saber, se internó por los inhóspitos caminos que conducen hasta esta comunidad para dotarlos de sus útiles escolares.
Al saber que el motivo de la visita del equipo de EL HERALDO era entregarles material educativo, los pequeños corrieron hasta el automóvil que se estacionó frente a su escuela. Después de una corta conversación con su maestra, aceptaron recibir sus útiles dentro de sus aulas para no ensuciarlos con el lodo que se acumula fuera del centro educativo.
Con sus botas de hule, -más gastadas que buenas- los niños cruzaron con ansias cualquier charco, con tal de tener entre sus manos sus nuevos cuadernos. Wendy MartÃnez, de seis años no salÃa de sus asombro cuando recibió su kit escolar. Una sonrisa de oreja a oreja fue su gesto de agradecimiento.
El mismo sentimiento envolvió a Yadira MartÃnez de once años. La pequeña, que cursa el sexto grado, manifestó que el único cuaderno que tenÃa era uno que le regaló su maestra para que siguiera en clases.
"Yo les doy las gracias por venir hasta acá, es muy bonito saber que la gente piensa en nosotros a pesar de estar tan lejos", apuntó. Durante la entrega los niños no pudieron calmar su curiosidad y se sentaron en sus viejos asientos para revisar el contenido de los paquetes que recibieron. Los niños prometieron sacar buenas calificaciones para que el equipo de Soli-Diario regrese en otra ocasión a equiparlos de útiles escolares.