Honduras
Unas botas de hule, una camisa a rayas vieja y un pantalón lleno de parches es el uniforme con que a diario asiste a clases el pequeño Delmer Alexander López.
La vida de este menor que cursa el tercer grado en la escuela José Trinidad Reyes no es nada fácil.
Luego de participar en la jornada educativa a la que religiosamente asiste, se involucra de lleno en las labores del campo e incluso es el responsable de halar a diario el agua y la leña para su hogar.
Su historia se repite en cada uno de los niños que asisten al centro educativo, pues la comunidad de Soloara, en el municipio de Santa Elena, La Paz, es tan pobre que no se pueden dar el lujo de solo ir a la escuela.
Inesperada visita
El compromiso con estos pequeños que tiene Soli-Diario motivó al equipo de EL HERALDO, miembro del grupo OPSA, a trasladarse a esta empobrecida comunidad.
La misión de los personajes de La Maratón del Saber era equipar con útiles escolares a estos alumnos que, a pesar de sus limitantes, no abandonan las aulas de clases.
Pese a la timidez que se reflejaba en sus rostros curtidos por el sol, los niños agradecieron uno a uno el gesto solidario.
En esta ocasión, Soli-Diario evitó que 150 alumnos se alejaran de la escuela por no tener sus materiales educativos, contribuyendo a reducir el bajo nivel de ausentismo que se presenta en la zona.
La maestra Kasthleen Hernández, directora de la escuela, apuntó que la mayoría de sus alumnos enfrentan serios problemas de desnutrición y enfermedades en la piel y aun así no dejan de ir a clases.
"Estamos sumamente agradecidos con Dios y con EL HERALDO por este aporte", dijo casi llorando de la emoción.
Asimismo, exigió a las autoridades educativas y sanitarias no tener en el abandono a esta comunidad.
Soloara es una de las comunidades más pobres y remotas del país, donde la pobreza se presenta sola y se pasea como dueña y señora del lugar.