Honduras
Quedaron huérfanos de padre y madre siendo aún unos niños.
El apoyo que necesitan para crecer y estudiar ha llegado de las manos de una tía, así como la ayuda de su hermano mayor, de apenas 15 años, pero el hambre y la falta de útiles para lograr formarse acecha cada día.
Y es que la pobreza en la que residen se encargó de arrancarles a su madre, pues cuando era pequeña, según el relato de los cuatro niños, ante la falta de alimentos ingería tierra para saciar el hambre, situación que la llevó a la tumba.
Merary Abigail, Keyli Joselyn, Terlin Elizabeth y Bryan Misael Muñoz Ferrera son los cuatro niños a los que la Maratón del Saber, campaña que promueve EL HERALDO desde hace siete años, ha logrado hacer sonreír.
Los menores acuden a clases junto a otros 65 estudiantes de la escuela Juan Ramón Molina, ubicada en la comunidad de Las Casitas, Güinope.
Merary cursa el segundo grado, mientras que sus dos hermanas y su hermano están en cuarto grado.
Agradecimiento
Los cuatro hermanos al conocer la noticia de que recibirían una mochila cargada de útiles escolares se mostraron felices, pues aún no contaban con todos los materiales para asistir a clases.
Keyli Joselyn comentó que su hermano Carlos de apenas 15 años es quien les ayuda para seguir adelante. Es la persona que les compró lo poco que tenían para asistir los primeros días a la escuela.
"Nosotros no tenemos papá ni mamá, pero mi hermano mayor nos dice que nos va ayudar para estar en la escuela", dijo Terlin Elizabeth.
Los materiales educativos que fueron entregados en la escuela Juan Ramón Molina fueron donados por la Fundación Una Libra de Amor, institución que dirige la primera dama Rosa Elena de Lobo, al igual que el banco HSBC. Los menores aún necesitan de zapatos y uniformes pues los que portan están muy desgastados.