Honduras
La entrada de la temporada de verano llegó acompañada de calamidad.
En los diferentes barrios y colonias de la capital de Honduras, la crisis de agua que se vive agrava la situación económica de las familias.
Y es que hasta las colonias que reciben el suministro por medio de las redes domiciliarias tienen problemas de abastecimiento.
En las colonias de las partes altas la situación es aún más grave, pues obliga a los colonos a acarrear el vital lÃquido en hombros. A esto se suma que además de la tarifa mensual que deben cancelar se ven obligados a comprar el agua de los carros cisternas.
"Ya no soportamos esta situación, aquà no vienen tanques cisternas a regalar agua, pero el recibo siempre llega puntual", manifiesta Rosario Godoy, residente de la colonia Brisas del Valle.
Doña Rosario habita en el último bloque de la comunidad, por lo que el vital lÃquido llega hasta su tuberÃa por apenas dos horas.
La entrevistada detalló que en su comunidad el agua es suministrada por medio de la junta de agua, pero cuando inician los racionamientos baja la presión, lo que le impide cubrir sus necesidades.
Se estima que unas 145,000 familias son las que se abastecen a través de las juntas de agua en la capital, tal como sucede con Rosario.
Alternativas
Ante la falta de agua los pobladores de algunos sectores de la ciudad han optado por convertir sus hogares en centros de almacenamiento de agua.
Botellones, barriles y hasta las botellas de refresco son útiles para recoger unas cuantas gotas del agua que llega a través de las llaves y asà evitar los insoportables dÃas de sequÃa.
Lucrecia Midence, habitante de la colonia Villa Nueva guarda dentro de su hogar cuatro barriles que son su única esperanza de realizar las labores domésticas.
"TenÃamos semanas de no recibir agua pero justo el lunes nos llegó un poco y aproveché a llenar mis botes para no comprar por buen tiempo", aseguró. Esta cantidad de agua almacenada le garantiza dos semanas de tranquilidad hasta que llegue el momento cuando tenga que invertir en la compra de agua para llenar sus barriles.
Esta opción que representa un duro golpe a la economÃa familiar de Lucrecia, pues cada barril tiene un costo de 30 lempiras y por lograr el llenado total de la pila le cobran 200 lempiras.
"Es una situación difÃcil, porque por un lado no podemos estar sin agua y por otro el dinero no nos ajusta para tanto gasto", aseveró.
Pero a doña Lucrecia por lo menos le llega el agua de manera esporádica, la historia para sus vecinos en el sector siete es diferente, ya que el vital lÃquido hace un mes que nos les llega. FelÃcito Osorto, otro de los vecinos, afirma que su principal problema es la falta de acceso por las calles de tierra en las que no pueden transitar vehÃculos.
"La situación es insoportable, no recibimos agua y cuando la compramos debemos caminar para trasladarla hasta nuestros hogares porque no hay camión que llegue hasta nosotros", manifestó. Estas historia se repite en al menos 80 colonias de la ciudad, en zonas como La Ulloa, Los Pinos, La Sagastume, El Reparto, Australia, entre otros la compra a alto costo por medio de aguateros es la única alternativa para los ciudadanos.
Los conductos conectados a los embalses permiten hacer llegar el agua a más de 800 mil habitantes, sin olvidar los 145 mil personas que gozan del servicio a través de las llaves públicas en 116 barrios.
Tiempo de vacas flacas
Mientras los ciudadanos claman por más agua los niveles de los embalses bajan su capacidad de almacenamiento dÃa tras dÃa.
La represa La Concepción en la actualidad cuenta con 23.49 millones de metros cúbicos, un 64.83 por ciento de su capacidad.
El estanque de La Concepción posee una capacidad de 36 millones de metros cúbicos. En el caso de Los Laureles posee a la fecha 3.85 millones de metro cúbicos, que representan un 36.65 por ciento de su capacidad máxima.
Por medio del embalse de Los Laureles se logran abastecer unos 250 mil habitantes del área de Comayagüela.
De acuerdo con informes de las autoridades del Servicio Autónomo de Acueductos y Alcantarrillado (SANAA) el déficit de agua en la capital supera los 1,421 litros de agua por segundo. Ricardo Velásquez, sub gerente del Sanaa, manifestó que de cambiar los actuales pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional, que auguran que en la segunda quincena de mayo entrarÃa el invierno a la capital, el calendario de racionamientos no cambiará.
Al menos hasta la segunda quincena de este mes los capitalinos seguirán recibiendo el vital lÃquido en sus hogares cada dos dÃas de por medio.
Entretanto, para los ciudadanos que claman porque los incluyan en el abastecimiento por tanque cisterna, debido a la falta de presión en sus sistemas de distribución, la situación no es nada alentadora.
Según Velásquez, de 13 unidades con las que contaba la entidad para distribuir el vital lÃquido solamente cinco están operando, debido a que las ocho restantes presentan desperfectos mecánicos. "El problema es que no podemos encontrar los repuestos de las unidades, ya que son muy antiguas, por lo que estamos reforzando nuestra flota con apoyo del Cuerpo de Bomberos", manifestó el funcionario.
Las cinco unidades deben multiplicarse a diario para atender a 25 barrios y colonias, por lo que resultarÃa imposible incluir a más comunidades con este sistema.