Honduras
Levantarse todos los dÃas para ir a la escuela representa una alegrÃa para Brayan Misael, Terly Elizabeth, Keylin Joselin y Merary Abigail Muñoz Ferrera.
Estos hermanitos, que cursan el cuarto grado los primeros y el segundo grado la última en la escuela Juan Ramón Molina de la comunidad de Las Casitas, Güinope, El ParaÃso, volvieron a sonreÃr.
Gracias a una publicación de EL HERALDO que develó las precarias condiciones en que estos menores recibÃan sus clases al no contar con uniformes y calzado, la primera dama Rosa Elena de Lobo les donó zapatos y uniformes.
Los pequeños son huérfanos y están al cuidado de su hermano mayor, quien les ayuda para que puedan tener lo necesario para vivir.
La ayuda, además de los zapatos y uniformes, incluyó láminas educativas, enciclopedias, botiquÃn médico, vasos y platos para la merienda escolar, no solo para los cuatro hermanos sino que para sus 66 compañeros de los diferentes grados.
AlgarabÃa
Al momento de la entrega, la alegrÃa se dibujó en el rostro de estos pequeños que a diario luchan contra la falta de recursos y se niegan a abandonar su sueño de estudiar.
Apenas recibieron sus zapatos y uniforme, muchos de ellos cambiaron las viejas sandalias, tenis y los raÃdos uniformes por unos nuevos. Ahora, cada uno de los menores tiene zapatos nuevos gracias al programa "Calzando a los niños de Honduras" que dirige el Despacho de la Primera Dama, Rosa Elena de Lobo. Merlin Mabel RodrÃguez, directora del centro educativo, agradeció la ayuda brindada por la Primera Dama.
"Es para nosotros una alegrÃa enorme poder recibir estos zapatos, uniformes y material didáctico, pues es la primera vez que un gobierno se preocupa y viene a nuestra escuela y nos trae alegrÃa para nuestros niños", dijo.
"De igual manera agradecemos a EL HERALDO por habernos tomado en cuenta y llegar a estas comunidades que requieren la ayuda para que los niños y niñas puedan salir adelante en sus estudios primarios, pues sus padres son personas de escasos recursos económicos", manifestó RodrÃguez.
Para este año, la meta de la Primera Dama es que al menos un millón y medio de niños y niñas tengan la oportunidad de tener un par de zapatos nuevos en los diferentes centros educativos de Honduras.