Honduras
Con sus manos heridas por las espinas construyen desde hace años la fe de miles de católicos.
Los vendedores de las palmas de olivo invadieron desde ayer con su olor y un mensaje de bienvenida para el Rey de Reyes, el atrio de la Catedral San Miguel Arcángel y las afueras de otros templos religiosos.
Humildes familias que elaboran las palmas, están listas para ofrecer sus productos en la antesala al Domingo de Ramos, donde serán bendecidos, para dar paso a la procesión que marca el inicio de las actividades de Semana Santa.
La mayoría de estos artesanos han ido trasladando esta actividad de generación en generación. Adultos mayores, jóvenes y niños participan en la actividad.
Décadas de fe
Ayer temprano, se tomaron por asalto la iglesia Medalla Milagrosa y la Catedral para ofrecer los ramos y agenciarse unos cuantos lempiras para su sustento.
La mayoría de vendedores son originarios de Alubarén y Reitoca, en el sur de Francisco Morazán y Limones en el departamento de Olancho
Algunos de los productores llevan más de 30 años desarrollaron el arte de trabajar con la hoja de olivo, un proceso delicado que requiere de manos expertas.
Los campesinos que se dedican a la extracción de la planta y a su comercio explican que conseguir la flor de olivo no es fácil, ya que siempre hay grandes dificultades para bajarla del árbol por las espinas. "La materia prima o la flor es difícil, la penca del olivo tiene una altura no mayor de 10 metros de extensión, sus agudas espinas muchas veces cortan mis dedos, pero creo que esto se queda atrás en comparación con el significado de estos ramos para la Semana Santa", manifestó Basilio Castro, un humilde vendedor originario del municipio de Alubarén.
Esta zona es una de las más ricas en producción de la palma de olivo.
Nada paga el precio
Pero para algunos de estos artesanos, los sacrificios van más allá de vender cada ramo, que preparan con delicadas formas que evocan los signos de la fe como la cruz o la corona de espinas de Cristo.
Los precios son bajos en comparación con el trabajo de cortar y traer hasta la ciudad las palmas.
Estos varían según el grado de dificultad del diseño que el cliente prefiere. Se venden de dos a cinco lempiras los sencillos, 8 los más grandes y hasta
20 lempiras, los que se piden de manera especial.
La planta cuenta con características generales, se trata de un árbol longevo que puede alcanzar hasta 15 metros de altura, con copa ancha y tronco grueso, retorcido y a menudo muy corto. Su corteza es de color gris o plateado, con hojas de dos a ocho centímetros de largo, con el ápice ligeramente puntiagudo. La flor dura de dos a tres meses y resisten en gran manera las altas temperatura.
Desde ayer decenas de católicos compraron su ramo, la meta es que sean bendecidos antes de la procesión. Y es que el Domingo de Ramos abre la Semana Santa con el recuerdo de las palmas y la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Marcos.