Honduras
Cada mañana, los pobladores de un asentamiento bautizado la colonia Canaán, al noroeste de la capital hondureña, salen con recipientes en mano a recoger agua de los camiones cisterna que les suplen el vital servicio ausente en sus maltrechas viviendas.
"Sufrimos por la escasez de agua, los camiones de la alcaldÃa nos traen pero no se dan abasto ante tante gente", lamenta Vilma Moncada, mientras espera ansiosa, balde en mano, el cisterna de la municipalidad josefina.
La alcaldÃa de Tegucigalpa posee 28 vehÃculos y 220 el estatal Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), casi todos donados por Japón. Regalan el agua a los pobladores que se arremolinan o hacen fila frente al vehÃculo para llenar sus recipientes.
"Yo tengo 18 años de vivir aquà y desde entonces se habla del proyecto de agua. A veces tenemos que ir a El Reparto (una colonia vecina) a traer el agua porque los camiones no llegan hasta aquÃ", recordó Moncada.
"Andamos por todo Tegucigalpa, en las zonas donde no hay tuberÃa, pero no nos damos abasto para atender a tanta pobrerÃa", expresa Luis Elvir, de 39 años, quien conduce un camión de la alcaldÃa.
Los camiones cargan el lÃquido en centros de abastecimientos del SANAA y se distribuyen en las zonas periféricas donde los habitantes los esperan con ansias cada dÃa.
En los tiempos de campaña electoral mejora el abastecimiento para los sufridos pobladores, porque los polÃticos contratan camiones privados para buscar votos a cambio de agua gratis.
Según portavoces del SANAA, un 20% de la población de Tegucigalpa carece de agua por tuberÃa. Eso equivale a unos 250,000 habitantes de barriadas pobres que se extienden en laderas de colinas y serranÃas que dominan la ciudad.
"Las causas del por qué esta población no cuenta con el suministro de agua potable es por la falta de proyectos que beneficien a esta población, falta de recursos económicos, ubicación de viviendas en topografÃa altamente accidentada, entre otros factores", afirmó a la AFP el portavoz del SANAA Germán Aragón.
Cuando el agua que reparten no alcanza o pasan dÃas en que los vehÃculos no los visitan, los vecinos la compran a otros suplidores del vital servicio.
"El costo varÃa según la ubicación del sector poblacional: entre más lejos se ubica, más alto es el precio", admite Aragón.
Los precios van desde 25 (1.3 dólares) a 55 lempiras (2.94 dólares) el barril que equivale a 64 galones.
La capital hondureña, con más de un millón de habitantes, se abastece principalmente de dos represas: La Concepción, con capacidad de almacenar 36 millones de metros cúbicos y Los Laureles con 10.5 millones de metros cúbicos.
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También está el sub-sistema San Juancito-La Tigra-El Picacho, que recoge todas las aguas superficiales que corren por rÃos y quebradas de la zona en invierno y produce 1,200 litros por segundo.
En el verano actual, previsto para concluir la segunda semana de mayo, el SANAA se vio obligado a racionar el servicio para toda la ciudad, suministrándola cada dos dÃas.