Honduras
Sandra Rodríguez tomó sus pocas pertenencias y con paso lento, como para no olvidar, dejó atrás la bóveda ubicada frente al mirador del aeropuerto Toncontín, que durante tres meses fue su hogar.
Desde ayer por la tarde, la joven madre de 29 años durmió en una cama caliente, en un cuarto limpio y ventilado en la colonia La Fuente de Comayagüela, adonde la llevó -a ella y a su marido Rubén Martínez- la esposa del alcalde capitalino, Lucrecia de Álvarez.
"Es un milagro de Dios, nunca voy a olvidar este gesto. Muchas gracias", dijo Sandra, quien no podía creer cómo su vida había cambiado para bien de la noche a la mañana.
La historia de esta mujer que hace tres meses dejó su natal Ojojona y allá a sus otros tres hijos, para probar suerte en la ciudad, conmovió a los lectores.
Solidaridad
La primera en llamar a las oficinas de EL HERALDO fue la diputada liberal por Francisco Morazán, Waldina Paz de Kurwahn, quien llegó al lugar donde estaba viviendo la pareja y les entregó ropa para el hijo que esperan; una chiclera a ella y una caja de lustrabotas a él, para que se agencien de unos centavos.
"Me impactó mucho la historia de esta mujer, creo que como autoridades de Honduras deberíamos ocuparnos de casos como estos, donde la necesidad del pueblo se ve reflejada; hoy estamos aportado un granito de arena para que esta familia cambie", dijo Paz de Kurwahn.
Pero la alegría que sorprendió temprano a Sandra no terminaba ahí. Doña Lucrecia de Álvarez, acompañada del sexto regidor de la alcaldía, Julio Salgado, llegaron a la plaza ubicada frente al mirador del aeropuerto Toncontín para conocer la situación de la madre.
"La situación de doña Sandra Rodríguez, viviendo en un ambiente de suciedad, donde no hay ventanas y la salud de ella y su hijo es muy difícil, no podemos permitir que ella siga aquí", dijo, mientras preparaba todo para llevarse a la pareja a un verdadero hogar.
"Nosotros estamos aportando nuestro grano de arena, estoy segura de que más personas se unirán a esta gran campaña para poder ofrecerles un futuro mejor a ella y a sus hijos", manifestó la esposa del alcalde capitalino.
La noticia de que iba a tener una cama nueva, ropa, víveres, una habitación y, lo mejor, atención médica para dar a luz a su hijo, estremeció hasta las lágrimas a la mujer.
"Estoy muy nerviosa, jamás pensé que las cosas ocurrieran de esta manera, ayer no tenía nada. Hoy gracias a los corazones generosos y a EL HERALDO, tengo más de lo que pude pensar para mis hijos", dijo.
La tristeza ha quedado atrás, ahora lo que importa es esperar el nacimiento de su criatura y reencontrarse con los tres hijos que dejó en Ojojona.
La bóveda donde pasaron tres meses fue cerrada y solo será un recuerdo en su mente, donde solo cabe la palabra futuro.
A las muestras de solidaridad también se sumó también Ana Hernández, esposa del presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, quien prometió apoyar con materiales para la construcción de la vivienda en su natal Ojojona. Además otorgará una beca estudiantil a los hijos mayores de la humilde mujer.
"Las condiciones para esta mujer no son las mejores, pero trataremos de apoyar de una manera integral a toda la familia, a través de nuestro programa Vida Mejor, donde trataremos de enfocar la educación de los menores, la salud de ella, la situación laboral de don José, que sabemos que no es la mejor, pero lo más importante es la posibilidad de que cuente con un hogar seguro", dijo Hernández.
Pero ella no es la única, decenas de capitalinos han llamado a las oficinas de EL HERALDO para ofrecer ayuda: víveres, ropa para ellos y el bebé y hasta empleo para su esposo.
La mueca de tristeza que se había apoderado de su rostro curtido por el sol y una vida de sufrimiento se transformó en una sonrisa.