Honduras
Avanzar cortas distancias de uno o dos kilómetros representó ayer para miles de capitalinos invertir horas tras horas en el intento.
Nuevamente, el anillo periférico y los bulevares Centroamérica y Fuerzas Armadas colapsaron ante la cantidad de vehículos que circulan en la capital y que ni las autoridades de Tránsito se explican de dónde salen.
Desde las 7:00 de la mañana hasta las 9:30, decenas de conductores se las ingeniaron para librarse de los cuellos de botella que se formaron en diferentes puntos de la ciudad. Miles de ciudadanos no lograron llegar a la hora a sus centros de trabajo o estudio debido a las exageradas filas de automotores que parecían estacionados en plena vía.
Días fuertes
José Oliva, titular de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT), informó que el infierno vial en el anillo se debió a una quíntuple colisión a la altura del Hato de Enmedio. Los agentes del orden tardaron más de una hora 45 minutos en registrar el incidente y despejar la vía.
La desesperación y el malestar de los conductores los obligó a hacer doble fila, lo que aumentó el caos vial.
En la Miraflores, la cantidad de vehículos era abrumadora y la situación se ha vuelto normal en la zona. "El tráfico en la mañana, especialmente los martes, miércoles y jueves, se torna lento, incluso hay horas que no se puede predecir la cantidad de vehículos que circulan", señaló Oliva.
El mal tiempo que impera en la ciudad ha influido en la lentitud del tráfico, además de provocar más colisiones.