Honduras
Tierno, juguetón y un poco nervioso en brazos de su doctora de cabecera, Poli, se convirtió ayer en el nuevo integrante de la familia del zoológico Rosy Walter.
El pequeño oso hormiguero de más de un año de edad fue donado por una familia para que pueda encontrar un hogar en el parque localizado en El Picacho.
Aunque parecÃa distraÃdo, era como si supiera que posaba para la cámara de EL HERALDO y que su imagen cariñosa se robarÃa un espacio en la sección Metro.
Casual encuentro
El pasado 4 de junio, Poli paseaba libremente por los alrededores de Coyolito en la zona sur del paÃs, cuando de repente pasó frente al vehÃculo de la familia Suazo-López,
De inmediato el pelaje del hormiguero, de colores blanco, gris y marrón, que da la impresión de lucir un atractivo chaleco negro, captó la atención de la familia.
"Nosotros nos encontrábamos realizando una actividad familiar en la zona sur, dejamos el vehÃculo en Coyolito y nuestra sorpresa es que nos encontramos con este animalito, que no podÃamos dejar a la intemperie", manifestó Marco Antonio Suazo, jefe de familia.
De inmediato pensó en protegerlo y su primer pensamiento fue donarlo al Rosy Walter.
Miriam Maribel López, esposa del señor Suazo, labora como maestra en la escuela Policarpo Bonilla, localizada en la aldea de Villa Vieja, y fue en honor al nombre de este centro educativo que el hormiguero fue bautizado con el nombre de Poli.
¿Quién es Poli?
Al ser inquilino del Rosy Walter, el pequeño Poli necesita un recinto donde pueda sentirse dentro de su hábitat natural, con árboles adecuados y, desde luego, las hormigas de su predilección.
Actualmente el hormiguero, que se encuentra en un perÃodo de cuarentena previo a ocupar un espacio en el zoológico, está siendo atendido por la veterinaria Diana EcheverrÃa, la misma que atiende a Bruno, el tapir.
"Queremos adecuarle su hábitat con los árboles apropiados, no es cualquier tipo de hormigas las que le gustan. Queremos que viva bien, que pase entretenido, levantando cortezas y buscando hormigas", manifestó EcheverrÃa.
Poli necesita alcanzar un nivel de proteÃnas que le permita crecer fuerte y sano.
En cuento a su especie, se trata de un Tamandúa mexicano, que se alimenta de hormigas especiales y termitas, entre otros pequeños insectos, su cola es desnuda y sus patas terminan en pezuñas.
En condiciones adecuadas puede llegar a vivir de 8 a 12 años y medir 1.30 metros de altura, todo depende de la calidad de vida en la que se desarrolle esta especie.