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Tres años después, UNAH sepulta material tóxico

Enterraron en crematorio 108 barriles de líquidos generados durante explosión en edificio de Química y Farmacia.
04.07.11 - Actualizado: 04.07.11 10:50pm - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Después de tres años de permanecer almacenados a un costado del edifico de Química y Farmacia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), 108 barriles que contenían material tóxico fueron literalmente sepultados en el crematorio municipal.

En los contenedores de plástico se guardaban 5,900 galones del agua que fue sustraída después del siniestro que consumió el edificio el 19 de agosto de 2008.

En ese entonces se especuló que el agua que se utilizó para sofocar las llamas salió de la UNAH y pudo haber provocado una contaminación de las tuberías que distribuían agua potable en los barrios y colonias aledaños al sector.

Esta versión fue desmentida por la decana de la facultad de ese entonces, Victoria Zelaya, quien afirmó que el material almacenado en el edificio contenía ácidos, bases y solventes orgánicos utilizados en los laboratorios, y que por sí solos no causaban una contaminación masiva.

A casi tres años del incendio, los capitalinos conocieron el verdadero fin que tuvieron las aguas vertidas para apagar el incendio en aquel momento.

El destino

Manolo Laguardia, jefe de la Unidad de Materiales Peligrosos del Cuerpo de Bomberos, detalló que para evitar el derrame de este líquido los apagafuegos crearon un dique en el edifico donde se almacenó toda el agua utilizada para sofocar las llamas.

Durante el proceso de entierro del material, Laguardia detalló que en el momento del incendio se procedió a drenar el agua almacenada desde bombas achicadoras hasta los 108 barriles que ayer fueron enterrados en el crematorios municipal.

"Podemos garantizar que el procedimiento ejecutado en aquel momento y el entierro del material se ha realizado con la precaución que requiere el caso", afirmó.

Desde el momento del traspaso de los químicos hasta los contenedores, las autoridades competentes, entre estas empleados de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), fiscales del Ministerio Público y el Cuerpo de Bomberos, ejecutaron una neutralización de los químicos hasta el momento en que se decidiera su destino.

Hasta ayer cuando se procedió a sepultar el material en una fosa, que según los bomberos mide seis metros de profundidad por 10 de ancho, aunque a ojo de buen cubero calculamos unos 4 por 6 metros de ancho.

Ahí se depositaron los barriles divididos en dos pisos, el primero con 85 contenedores y el segundo con 23.

La fosa fue sellada con dos capas de concreto hidráulico a fin de evitar que los pepenadores, en su afán por agenciarse recursos, procedieran a desenterrar los barriles para venderlos, por lo cual policías armados tendrán la tarea de resguardar la zona durante 24 horas hasta que seque el concreto.

"Los pepenadores, al tratar de vender el material de los barriles, podrían estar expuestos a sufrir erosiones de la piel por el contacto con el agua y problemas de salud por inhalación de los residuos", apuntó Laguardia.

Argumentos

El experto reveló que todo el material sólido que fue retirado del edificio se trasladó al municipio de Choloma, Cortés, con el fin de incinerarlo en una compañía cementera de la zona.

Ante la consulta de por qué se almacenó durante tanto tiempo un material que de haber surgido otro incidente de esa magnitud pudo haber ocasionado problemas de salud a los estudiantes de la UNAH, las autoridades del alma máter atribuyeron el largo proceso a la gestión de las licencias ambientales.

Ivonne Inetroza, coordinadora de la Secretaría Ejecutora de Administración de Infraestructura (Seapi), de la UNAH, dijo que no se podía ejecutar el procedimiento hasta que por medio de documentos legales se diera la aprobación para realizar el aislamiento de los residuos líquidos.

"Hasta este mes salió la licencia después de un largo proceso de estudios toxicológicos que establecieron que al enterrar el material no estábamos poniendo en riesgo la salud de las personas que laboran en esta zona ni de las colonias aledañas", aseguró.

Inestroza reiteró que el líquido enterrado corresponde a los restos de la limpieza que ejecutaron los bomberos en el edificio, agua que contenía residuos del jabón utilizado en la limpieza y reactivos químicos utilizados en los laboratorios por estudiantes y maestros en el proceso educativo, que no representan riesgos para la salud.

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Con una retroexcavadora se procedió a la apertura de la fosa.

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