Honduras
Sus viejas paredes son testigos silenciosos de una historia familiar o de actividades que han trascendido la luz pública.
Las viviendas abandonadas se han convertido en parte del ornato de la capital, pero de forma negativa, ya que sus derruidas estructuras esconden peligros que amenazan con ahuyentar el turismo.
Una de estas amenazas públicas es un inmueble que se ubica en la segunda avenida, contiguo a ferretería Samy, donde personas inescrupulosas utilizan el predio como baño público. Doña Patricia Reyes asegura que se le eriza la piel si le toca pasar después de las 6:30 de la tarde por la avenida debido a la suciedad y los malos olores que manan del inmueble, que es utilizado por antisociales para cometer sus fechorías.
"Es un peligro en el que hemos estado viviendo los vecinos de esta zona, esta casa ha estado sirviendo de morada para vagos y personas que cometen actividades fuera de la ley, las autoridades deben hacer algo para resolver este problema que afecta a varias familias en esta zona", comentó la ciudadana mientras observaba con miedo el inmueble.
Este problema crece y se extiende a toda la ciudad, sin que hasta el momento las autoridades hayan iniciado acciones concretas para ponerle fin.
Las casas en ruinas de la ciudad son un flagelo que va en aumento, a vista y paciencia de la autoridades municipales. Los vecinos de la segunda avenidas exigen soluciones.