Honduras
Su imponente estructura, que representa la figura augusta y celestial de Jesús en ascensión, es uno de los cuatro monumentos que hay en la capital.
El Cristo de El Picacho, cuya edificación inició en 1997, como una idea del entonces arzobispo de Tegucigalpa, óscar Andrés RodrÃguez, podrÃa convertirse en una estructura autosostenible.
Según el arquitecto Luciano Durón, la meta del Comité Monumento Cristo de El Picacho, que se encarga de su manejo, es crear un sistema de venta de boletos de acceso, alquiler de locales comerciales y alquiler de espacios para eventos.
Además, se pretende poner en marcha un sistema de mototaxis que trasladen a los visitantes desde el acceso hasta donde se ubica la estatua. El monumento se ha edificado en cinco fases y cinco etapas.
La última, que se desarrolla actualmente, comprende la colocación de un sistema de sonido ambiental e iluminación especial para la imagen del Cristo.
Las obras que están pendientes son el acabado del pedestal del monumento, construcción de portones de acero forjado y la instalación de vitrales cubriendo el pedestal. El arquitecto Durón explicó que la misión a futuro es lograr que las instituciones y personas entiendan que el parque debe convertirse en un ejemplo de manejo y un espacio de esparcimiento espiritual y familiar, y se conviertan en donantes.
La historia
La obra fue iniciada en mayo de 1997 y fue inaugurada el 16 de enero de 1998.
La estatua, que mide 20 metros y su pedestal 10 metros, se localiza en un área de terreno de 10,209.88 metros cuadrados, a una altitud de 1,272 metros sobre el nivel del mar (337 metros sobre nivel de la plaza Central de Tegucigalpa).
La escultura fue construida por Mario Zamora Alcántara. Los trabajos de arquitectura estuvieron a cargo de Luciano Durón, la estructura: José Francisco Paredes; contratista: Consulcreto y las labores de jardinerÃa son responsabilidad de doña Telma HenrÃquez.
La idea de erigir un monumento dedicado al Salvador del Mundo surgió durante los preparativos para el Jubileo del año 2000, como una manera de representar ese magno evento católico, que coincidÃa con el inicio del nuevo siglo.
Monseñor Óscar Andrés RodrÃguez asumió la responsabilidad de echar en marcha el proyecto que ahora forma parte del legado no solo de los católicos, sino de todos los capitalinos. Luego de analizar lo que serÃa la obra, se eligieron dos lugares donde podrÃa colocarse.
El primero era el punto más elevado del Cerro de El Picacho, sin embargo, por ahà pasaba la red de distribución de agua que llega a los capitalinos, por lo que ese espacio quedó descartado.
Luego se pensó en el cerro El Berrinche, pero su situación de riesgo hizo descartarlo y al final se terminó colocando siempre en El Picacho, solo que unos 30 metros más abajo de la cúspide. Hoy, el monumento -que se encuentra en su quinta fase de construcción- es uno de los más emblemáticos de la ciudad.