Honduras
Los avances en capacidad de respuesta de los 171 Comités de Emergencia Local (Codeles) de la capital podrán servir de ejemplo para muchas ciudades centroamericanas y del Medio Oriente.
En octubre próximo la capital será sede de una cumbre de expertos de países centroamericanos, quienes vendrán a conocer la experiencia de la organización de los Codeles como un medio para reducir la vulnerabilidad.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ya está confirmando la participación de países como Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
Julio Quiñónez, subgerente del Comité de Emergencia Municipal (Codem) indicó que al evento acudirían expertos de algunas ciudades del Medio Oriente a fin de conocer el proceso de organización comunitaria que ejercen los Codeles en las zonas de riesgo de la capital.
"Hace dos años personeros de la India visitaron Tegucigalpa para conocer este sistema de respuesta y se vieron muy interesados, por lo que podemos decir que la proyección que tienen los capitalinos de organizarse en Codeles es un modelo a seguir para otras ciudades del istmo y a nivel mundial, por lo que les quiero motivar a reconocer esta fortaleza", informó Guines Suárez, experto en gestión de riesgo del PNUD.
El conversatorio regional, programado del 18 al 20 de octubre, se dio a conocer en una conferencia de prensa donde las autoridades municipales juramentaron a 13 nuevos Codeles y se ratificaron a dos más.
Preparación
Después de tres años de ardua formación, los vecinos de las 15 zonas de riesgo donde funcionarán los Codeles recién autorizados contarán con una mejor capacidad de respuesta.
Los comités funcionarán en las colonias José Ángel Ulloa, José Arturo Duarte, Nueva Providencia, Cantarero López, Nueva Danlí, Fuerzas Unidas, Campo Cielo, 14 de Enero, La Obrera, Altos de la Cabaña, El Edén, Altos del Edén, barrio El Reparto por Arriba, La Guillén y Nueva Santa Rosa.
Durante el evento de juramentación los líderes comunitarios recibieron el equipo necesario para hacerle frente a una emergencia, como palas, piochas, linternas y carretas, entre otros implementos.
La formación de este equipo de trabajo forma parte del Proyecto de Reducción de Riesgos por Deslizamientos y Sismo (Dipecho VII).
Este programa es impulsado por el Codem y cuenta con el apoyo técnico del PNUD, GOAL y con el financiamiento del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea.
Nancy Álvarez, voluntaria de la colonia Altos de la Cabaña, manifestó que la pérdida de 28 casas en su comunidad ante los embates de la naturaleza fue el motivo que la motivó a integrarse a este grupo de respuesta.
"Estoy muy contenta de poder servir a mi comunidad y poder dar atención a las personas que lo necesiten en una emergencia", afirmó.
Y es que estos grupos de respuesta temprana son los encargados de brindar la asistencia necesaria a los afectados de una contingencia antes de que a la zona lleguen los cuerpos de socorro. Su efectividad se puso a prueba con las primeras lluvias de este año, donde a pesar de las inundaciones y algunos deslaves no se han reportado muertes gracias a la orientación que han recibido los vecinos para reaccionar ante un desastre natural.
Según el experto del PNUD, estas acciones se revertirán en que aquí a diez años se podrá decir que la capital es menos vulnerable.
El esfuerzo por reducir la vulnerabilidad se ejercerá además con la construcción de pequeñas obras de mitigación en cada una de estas comunidades con una inversión entre 40,000 a 60,000 lempiras por colonia.
Además incluye la formación de los dirigentes de los Codeles en la lectura de pluviómetros manuales con los que podrán hacer mediciones de la saturación del suelo y a fin de evitar muertes por deslizamientos, indicó Quiñónez.
Lo que falta por hacer
Para el PNUD la prevención marca tan solo el inicio del largo camino por reducir la vulnerabilidad en la ciudad.
"La propuesta final es reducir la pobreza, ese es el fondo, no solo se trata de estar mejor preparados, hacer obras, sino de abordar el tema desde la raíz y esta es la pobreza", afirmó Suárez.
Otra de las propuestas del experto es la creación de familias solidarias que sean las encargadas de brindar un techo a otras que pierdan sus viviendas en situaciones de riesgo.
Esta iniciativa consiste en mantener un banco de datos de las familias que deseen acoger a otras para así evitar el uso de centros educativos como albergues.
Asimismo, la creación de alianzas público-privadas para generar empleo y mejorar el ingreso de las familias que habitan en las riberas de ríos u otras zonas de riesgo con el objetivo que se trasladen a lugares más seguros.