Honduras
El hedor es insoportable. Unos charcos de agua contaminada y promontorios de desechos sólidos se combinan con decenas de gusanos y cuerpos de animales en descomposición que invaden las calles. No se trata de la descripción del crematorio municipal, sino de la dramática situación de suciedad que viven las familias que residen en la calle San Antonio de la colonia Nueva Santa Rosa.
En lo que va del año, estos capitalinos no han recibido la visita del tren de aseo para llevarse los desechos que producen en sus residencias. Toda esa basura que a diario ha salido de sus hogares se acumula en una esquina de la arteria vehicular.
Algunos de los vecinos, para no seguir contribuyendo al foco de contaminación que se ha formado en su comunidad, trasladan la basura a los puntos de recolección ubicados en colonias aledañas como El Reparto y la Suazo Córdoba.
Sin embargo, esta actitud no es imitada por otros moradores, quienes de manera inconsciente han establecido como botadero una esquina de la vÃa, afectando la salud de todos los habitantes.
La tremenda suciedad mantiene en vilo sus vidas.
Karina Minero, una vecina de la calle San Antonio, relató que su hijo Brayan Alvarenga, de 8 años, se enfermó hace dos semanas de una infección gastrointestinal.
"Los niños se llevan jugando pelota en la calle y a veces no se lavan las manos para comer, por lo que atribuyo como motivo de la enfermedad de mi hijo la contaminación que genera este gran cerro de basura" aseguró.
Minero afirmó que su hijo permaneció una semana con fiebre y sin comer debido a los fuertes dolores de estómago, por lo les que prohibió a sus hijos jugar en la calle.
Alerta por contaminación
El estado de alerta y temor por la proliferación de enfermedades se ha apoderado de los jefes de las 30 familias que habitan en la zona.
Celsa Cerrato, quien habita a la par del botadero, asegura que su nieto ya no puede salir al patio de su casa porque no se soporta el mal olor que proviene del basurero y cuando llueve o el sol está muy fuerte decenas de gusanos ingresan por el portón del estacionamiento.
Las amas de casa de tres hogares aledaños a la zona se han tenido que acostumbrar a cocinar con un trapo en la mano para espantar las nubes de moscas que ingresan a sus hogares y taparse la boca para no percibir el mal olor que ingresa por las ventanas.
"Ya no soportamos más este mal olor, necesitamos ayuda urgente para poder vivir en un ambiente sano; hemos acudido a la AlcaldÃa y nadie nos resuelve este problema", afirmó MarÃa Nolasco, residente del lugar.
Elsa RodrÃguez, otra de las afectadas, manifestó que en diversas ocasiones han interpuesto la denuncia a la unidad de Desechos Sólidos de la comuna y ellos les han informado que ahora el tren de aseo funciona de manera privada y no pueden hacer nada al respecto.
"Ellos aseguran que el servicio es privado, pero suponemos que la AlcaldÃa los regula, no entiendo cómo no pueden extender una orden para que procedan a retirar los desechos", aseveró RodrÃguez.
En busca de consenso
Ante el llamado de auxilio que realizan los vecinos de la colonia Nueva Santa Rosa, las autoridades de la empresa Amah Honduras, encargada de realizar la recolección de desechos en la ciudad, atribuyen la falta de visita de las unidades de aseo a la inseguridad que impera en este sector.
Vilma Cárcamo, jefa de operaciones de la empresa, manifestó que el principal problema en esta y otras comunidades de la ciudad son los recurrentes asaltos a sus empleados, por lo que el mecanismo de respuesta que está ejecutando la compañÃa es un acuerdo con los patronatos de las zonas inseguras.
"Estamos conscientes del problema de la calle San Antonio, porque nos hemos unido con algunos miembros del patronato para poder ingresar a la zona y llegar a un acuerdo sobre cómo garantizar el ingreso seguro de la unidades", afirmó Cárcamo.
El acuerdo al que ha llegado esta entidad es que los vecinos de los sectores conflictivos acompañen al tren de aseo durante todo el recorrido a fin de evitar los atentados en contra de los empleados.
"Los directivos acompañan a los muchachos durante el recorrido, tal vez se nos quedan algunas calles, pero estamos anuentes a colaborar con los pobladores si ellos nos colaboran", manifestó Cárcamo.
Y es que la Nueva Santa Rosa forma parte de la 100 colonias en que los delincuentes y miembros de pandillas han sembrado el terror entre los conductores y recolectores del tren de aseo.
Las Crucitas, Canaán, Guillén, Villa Unión, Villafranca, Smith, Campo Cielo, Alemania, La Cañada y La Laguna, y los barrios El Reparto, El Edén, Los Pinos, El Rosario y La Pradera son algunos de estos sectores donde los recolectores no quieren entrar por temor a ser presas de la delincuencia.
El acompañamiento de los vecinos y lÃderes comunitarios a los operadores de las unidades de aseo es la única alternativa que han encontrado las autoridades de Amah.
Mientras no se encuentre otro mecanismo de respuesta a este flajelo, los habitantes de estas comunidades deberán caminar como guardaespaldas de los camiones del tren de aseo para recibir un servicio que pagan a la AlcaldÃa en sus recibos de impuestos de bienes e inmuebles.