Honduras
El caprichoso cerro El Berrinche dejará de ser una amenaza para los capitalinos a finales de este año, según las autoridades del Comité de Emergencia Municipal (Codem).
Los planes para estabilizar la falla que afecta este sector tomarán forma a partir de septiembre con la publicación de la licitación del proyecto.
Julio Quiñónez, subgerente del Codem, anunció ayer que se espera que en octubre se realice la firma con la compañÃa ganadora y en noviembre se ejecuten los primeros trabajos de estabilización en la zona a fin de que la toda la obra finalice en 2013.
Para ratificar este proyecto, hoy por la mañana, el vicepresidente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Izumi Takashima, realizará un recorrido por la zona junto a las autoridades edilicias para conocer de cerca el proyecto que ellos están financiando.
La obra
En junio el gobierno del Japón entregó una donación de 53 millones de yenes, que equivalen a 250 millones de lempiras, a través de JICA.
Estos recursos serán invertidos en la extracción de material del lugar con el fin de quitar peso a la zona, como también la construcción de pozos verticales.
Dentro de los pozos se harán perforaciones horizontales, que permitirán evacuar el agua del subsuelo, para evitar el movimiento de la falla debido a la saturación.
Según Quiñónez, este tipo de trabajo no se ha realizado en ningún paÃs de Centroamérica, por lo que la capital será la primera en contar con este sistema de mitigación.
Por otro lado, el representante de JICA realizará una visita a la colonia Canaán con el objetivo de conocer de cerca el funcionamiento del programa Bosai "Aprendiendo a convivir con el riesgo" que se ejecuta en este sector.
"Se realizará un simulacro en los centros educativos de la zonas para demostrar como los niños de la comunidad están preparados para evacuar un edifico en una situación de emergencia", detalló.
Las autoridades del Codem esperan que la visita de Takashima permita la ampliación de este programa a otros barrios y colonias vulnerables de la capital a fin de evitar la pérdida de vidas humanas durante los fenómenos.
Según un estudio del Colegio de Arquitectos de Honduras (CAH) realizado este año, el 30 por ciento del territorio capitalino es altamente vulnerable.