Honduras
Luego de rendir honores a su patria, los pequeños soldados de Francisco Morazán quedaron exhaustos.
Tras una larga travesÃa por las calles de la capital, muchos de los pequeños patriotas regresaron a sus hogares el domingo anterior, cargados en los brazos de sus padres.
Reinas de los desfiles, palillonas, pomponeras y hasta los intrépidos cadetes se rindieron al final, pero durante todo el camino fueron ejemplo ferviente de civismo y amor por la tierra que los vio nacer, para los miles de espectadores.
Las marchas estuvieron bien resguardadas por súper héroes de la Jeremi School. Supermán y Spide Man, personificados por dos apuestos caballeritos, que se encargaron de darle seguridad y tranquilidad a la multitud que al ritmo de las sonoras bandas avanzaban con los desfiles por el parque El Obelisco hasta el centro de Tegucigalpa.
Asimismo, valientes soldaditos y miembros de la PolicÃa Nacional portaban con honor los uniformes de las dos instituciones encargadas de defender la soberanÃa patria.
Nuestras costumbres y raÃces, fueron dignamente representadas por pequeños inditos, quienes con sus inseperables sombreros de paja y sus machetes, se encargaron de recordarle a todos los presentes de dónde vienen.