Honduras
Las fiestas patrias pasaron a un segundo plano para los capitalinos que perdieron todos sus enseres a causa de la tormenta que cayó la noche del pasado miércoles en la capital.
Héctor Mauricio Cáceres, poblador del barrio Morazán, observaba con asombro e impotencia la mercadería de su pulpería valorada en unos 20,000 lempiras convertida en basura por el sedimento que llenó su hogar. Como él, unas 20 familias quedaron en la calle debido a la destrucción que dejó el agua en los cuartos de alquiler de la zona.
Pero el hecho que más lamentaron los residentes de la zona fue la muerte de Roberto Pérez, un vecino de nacionalidad salvadoreña que murió ahogado.
Al menos en doce sectores de la ciudad se reportaron inundaciones por la crecida de las quebradas La Orejona y Mololoa, así como por el colapso de los sistemas de aguas lluvias y drenajes.
El nivel de la quebrada La Orejona subió un poco más de un metro y la fuerza arrolladora que tomaron sus aguas arrasó con tres complejos de cuarterías en el barrio Morazán. Tras su paso por este sector, 16 casas fueron afectadas y cuatro viviendas anegadas en la colonia Alameda, así como la destrucción total del muro perimetral de la escuela Honduras.
El pertinaz aguacero de dos horas dejó unos 25 milímetros de agua que fueron suficientes para colapsar los sistemas de drenaje y alcantarillado en algunas zonas.
Por la obstrucción de tragantes se registraron unas 14 viviendas con filtraciones de agua, según el informe del Cuerpo de Bomberos.
Prevención
Julio Quiñónez, subgerente del Comité de Emergencia Municipal (Codem), informó que los cuerpos de socorro estuvieron alertas durante las lluvias, lo que permitió el rescate por voluntarios de los Comités de Emergencia local de ocho niños y 20 personas de cuatro familias que fueron albergadas. Las cuatro familias fueron trasladadas a la escuela Manuel Soto, donde pasaron la noche y fueron reubicadas en casas de familiares ayer por la tarde.
Por su parte, el alcalde capitalino Ricardo Álvarez solicitó a los ciudadanos que habitan en zonas de riesgo que guarden todas las medidas de precaución posibles a fin de evitar más muertes.
“Tenemos que estar alertas y ser previsores porque cada vez más los lugares que considerábamos seguros se han convertido en inseguros por las lluvias concentradas en un solo lugar”, afirmó.
Alertó que la temporada de lluvia en el país no ha concluido y, al contrario, se esperan los días más intensos.