Honduras
La devoción al Príncipe de las Milicias Celestiales está más viva que nunca.
Aunque no se precisa desde cuándo despertó entre los capitalinos la devoción por San Miguel Arcángel, muchas historias de fe muestran el fervor de familias enteras que se han acogido bajo el manto de su protección. El santo patrono de la capital, cuya fiesta es este próximo 29 de septiembre, encontró devotos que estuvieron a su servicio y lo acompañaron en sus días de fiesta.
El recuerdo más emotivo y nostálgico en las celebraciones de San Miguel Arcángel, hoy cuando se conmemoran los 433 años del surgimiento de la antañona Real de Minas, son sus solemnes procesiones.
En un barrio emblemático nació esta tradición: El Guanacaste ha sido pionero en estas fiestas religiosas.
En este popular sector, muchas familias conservan una imagen del santo patrón en las salas o dormitorios de sus viviendas, como una muestra de su devoción.
Para Dilma Williams, San Miguel Arcángel se ha convertido en su protector, al que le debe muchos milagros.
Una manera de demostrarle su amor al Arcángel protector es rezándole con devoción no solo en ocasión de su novena, sino transmitiendo esta devoción en su hogar.
“Cuando se acercan las fiestas de San Miguel Arcángel, le rezamos la novena en mi casa, esto yo se lo he transmitido a mis hijos”, manifestó Williams. Todos los días de la novena la devota llega a la Catedral a dirigir sus plegarias al santo. Con los años, estas celebraciones tuvieron como escenario las calles del centro histórico, además de la Catedral y el mercado que llevan su mismo nombre.
Fiesta popular
La fiesta religiosa popular más alegre que se celebraba en Tegucigalpa en honor a San Miguel Arcángel es el recuerdo que ha quedado perpetuado en la memoria del profesional de la medicina Alejandro Zúniga.
A sus 90 años, el director de uno de los centros hospitalarios de la capital hace remembranza de cómo su madre María Lagos viuda de Zúniga, quien tenía un puesto en el mercado San Miguel, de 1930 a 1950, se encargó de vestir al fiel patrón.
“Mi madre fue la pionera que inició las procesiones de San Miguel Arcángel”, manifestó.
Por la memoria del galeno recobran vida los recuerdos y le parece ver a su madre afanada vistiendo con finos ropajes una de las imágenes que se encuentran en la Catedral o bien decorar un lugar especial en el mercado (San Miguel) para colocarlo ahí después de la procesión.
“Ella desocupaba el centro del mercado, arreglaba un altar para colocar al santo y hacía una fiesta, donde además habían cohetes, palo encebado y muchas cosas, era una celebración muy bonita”, señaló.
Rescatar la tradición
Doris Gutiérrez, actual regidora municipal, es otra de las fieles devotas que crecieron con la tradición de la festividad de San Miguel Arcángel.
Durante su infancia y juventud residió en el barrio Guanacaste junto a su abuela Petrona Espinosa Valladares y su madre Martha Gutiérrez, quienes le transmitieron la devoción hacia el Arcángel.
“Recuerdo que mi abuela y mi madre me inculcaron el espíritu religioso y de la algarabía que se hacía con esta celebración, ahora no es como antes, pero vale la pena rescatar esta tradición”, apuntó la regidora. En su memoria están fijas imágenes de la festividad que se hacía con días de antelación.
“Era una celebración muy bien planificada, con tres meses de anticipación, las carreras de cintas, la mojiganga gigantona conocida como Nana Chica, era emocionante” dijo.
La funcionaria municipal también hizo memoria de otras personalidades que participaban con fervor y devoción de esta celebración, entre estas Alejandro Colindres, Adán Espinal, Elegio Elvir Quiñónez, Aurora Gamundi, las familias Valladares, Rodríguez, Ochoa, Leurinda y Pavón, que contribuyeron a heredar esta solemne tradición del santo patrono de Tegucigalpa.
La fe presente
San Miguel libra una batalla
contra la maldad
“Siempre, desde niña, admiré la imagen de San Miguel Arcángel, con su expresión valiente, con su balanza predicando justicia y su espada”, manifestó Doris Gutiérrez.
Estos elementos que son el complemento de las vestiduras del Arcángel, son para la regidora símbolos del valor que debe prevalecer entre el pueblo capitalino. “Hoy San Miguel es un eterno luchador, que libra una batalla contra la corrupción, la maldad, el egoísmo... por eso hay que pedirle porque en este pueblo haya justicia, y libertad, además que siga protegiendo a este pueblo que tanto lo necesita”, declaró Gutiérrez.
Mi madre me heredó
la devoción por San Miguel
Con una ferviente devota de San Miguel en su hogar, el doctor Alejandro Zúniga aprendió de su madre a venerarlo. “Yo alcancé a ver estas fiestas que se celebraban con júbilo, me acuerdo las procesiones por las calles, mi madre me llevaba y me vestían de ángel. Había mucha hermandad”, comentó Zúniga.
Aunque la tradición no la siguió ninguno de los hijos de doña María Lagos, el galeno, ansía que las celebraciones vuelvan al fervor religioso de antaño y que a San Miguel se le siga dando el sitial de honor que debe ocupar en como santo y patrono de 1.5 millones de habitantes.
San Miguel Arcángel
es mi gran protector
Doña María López es una fiel devota del santo patrono de la capital.
Tanta es su fe que en el embarazo de su segundo hijo prometió a San Miguel Arcángel honrarlo y ponerle su nombre al fruto que llevaba en su vientre.
“Yo creo tanto en San Miguel Arcángel porque ha hecho en mí muchos milagros, me ha devuelto la salud. He vuelto a la vida. Muchas veces he soñado con él y me ha librado del peligro”, comentó de rodillas frente a la imagen del santo patrono que se localiza en la Catedral Metropolitana. La devoción la ha cultivado en el corazón de sus cuatro hijos y esposo.