Honduras
De manera paulatina los 896 capitalinos que resultaron afectados por las lluvias del pasado fin de semana tratan de recuperar su vida y buscar un lugar seguro para vivir.
La desolación en la calle principal de la colonia Nueva Santa Rosa es la evidencia de la creciente vulnerabilidad a causa de deslizamientos en la capital.
Las siete viviendas que resultaron afectadas por los movimientos de tierra en la zona han cedido por completo con las últimas lluvias, dejando a su paso solo escombros del patrimonio de los propietarios.
Según Julio Quiñónez, subgerente del Comité de Emergencia Municipal (Codem), la saturación de agua en el suelo de la ciudad es de 176 milímetros, de los cuales 119 se han generado con las lluvias de los últimos 10 días.
Este resultado del monitoreo constante de los pluviómetros ubicados en diferentes sectores de la capital mantienen a las autoridades municipales en una alerta permanente por derrumbes y deslizamientos en al menos 32 sectores de la capital.
Quiñónez detalló que los Comités de Emergencia Local (Codeles) en estas zonas permanecen activos las 24 horas del día.
Colonias como la Canaán, El Reparto, La Cabaña, Miramesí, El Berrinche, Campo Cielo, 14 de Enero, San Martín, Las Ayestas y La Obrera son solo algunas de las comunidades que están en un riesgo inminente de ceder por la inestabilidad de su terreno.
"Aunque las lluvias han cesado no podemos bajar la guardia, los suelos están saturados de agua, tenemos los umbrales de alerta por deslizamientos en amarillo, así que debemos estar atentos", reiteró Quiñónez.
Prueba de ello es la tormenta de 10 minutos que azotó ayer los mercados de Comayagüela, suficiente para dejar las calles convertidas en ríos y para dejar atrapados a los transeúntes.
Otra de las preocupaciones de las autoridades del Codem es el alto nivel del río Choluteca, que se mantiene a mitad del umbral de alerta amarilla, que representa precaución por riesgo de inundaciones.
A la deriva
Mientras las autoridades edilicias toman una determinación sobre el tipo de ayuda que brindarán a las 70 familias que perdieron por completo sus hogares, la tristeza y la desesperación se apoderan de los afectados.
Santos Durón Ordóñez, residente de la colonia Altos de Loarque, donde 20 viviendas sucumbieron ante la falla geológica que se activó, asegura que por el momento él se encuentra alquilando una pieza junto a los ocho miembros de su familia.
"Es una situación dura porque sabemos que ya no podremos reconstruir nuestro hogar aquí, hemos pasado de tener un techo propio a estar en la calle", afirmó.
Como él, 275 ciudadanos perdieron todos sus bienes materiales, sin embargo, 60 familias se encuentran albergadas en los cuatro hogares temporales que han habilitado las autoridades en la ciudad.
Contrarreloj
Las familias afectadas solo tienen un compás de espera de dos días, período durante el cual las autoridades del Codem determinarán si es seguro que retornen a su hogar.
Pero para 102 familias cuyas viviendas resultaron afectadas, el regreso a su hogar no será una opción porque la situación de la zona donde habitaban es calamitosa.
Incluso, la noche del lunes se habilitó otro albergue en el centro comunal de la colonia Las Ayestas debido a los constantes movimientos de tierra en la colonia San Martín.
En la colonia Altos de Loarque los vecinos han creado un frente común para ayudar a las familias afectadas y desde ayer comenzaron a trabajar junto a empleados de la Alcaldía capitalina en obras de canalización del agua lluvia.
Como hormigas, los pobladores se desplegaron en la calle principal de la comunidad para instalar el sistema de tuberías que les donaron las autoridades municipales.
Hasta el momento la única solución tangible que han brindado las autoridades municipales es la posibilidad de trasladar a los afectados a un terreno ubicado en la colonia Altos del Pedregal, donde puedan reconstruir sus hogares.
Mientras esta solución se concreta, algunas familias como la formada por Daisy Canales, su esposo José García y sus dos hijos han decidido pedir prestado un terreno para construir un hogar temporal mientras reúnen el dinero necesario para mudarse. En esta lucha les apoyan sus vecinos de la colonia Altos de Loarque.
Por otro lado, para Karla Pastor, quien habitaba en la colonia Nueva Santa Rosa, recuperar las tablas y láminas de su casa es la única esperanza que tiene para retomar su vida.
"Esperamos que las autoridades cumplan con brindarnos un terreno donde construir una casita porque es nuestra única alternativa", manifestó.
Doña Karla está albergada junto a su madre Ernelia Hernández y su hijo Carlos Barahona, de 6 años, en el albergue de la colonia Suazo Córdova.