Honduras
El malestar por el descontrol en las unidades del servicio ejecutivo es generalizado entre usuarios y transportistas.
Mientras los pasajeros denuncian el abusivo aumento de 11 lempiras al pasaje y la inseguridad en la que viajan, los conductores suman a la lista de quejas la competencia desleal que sienten con tanto “busito brujo” que circula sin ningún control por la ciudad.
“No es posible que uno pague impuestos, permisos y todo para que cientos de busitos circulen sin placas ni papeles en regla”, expresaron molestos.
Y es que según los transportistas, el hecho de que hayan más unidades ilegales que legales marca un precedente para que las autoridades de la Dirección General de Transporte (DGT) inicien cuanto antes operativos para dejarlos fuera de circulación.
Sin embargo, lamentan que estén solos en este problema, pues el titular de la DGT, Blas Ramos, se ha llamado la silencio.
A criterio de Marvin Galo, presidente del Sindicato de Transporte Urbano (STU), hay unos 600 microbuses que trabajan sin permisos de operación.
“Estos buses están confabulados con el gobierno dado que no se les exigen nada ni hacen nada por sacarlos de circulación”, aseguran los transportistas.
En el único acercamiento que han tenido con Ramos, los conductores aseguran que su respuesta fue que “ese es un cáncer que no tiene cura”.
“Joaquín”, un transportista, explicó que a ellos les toca -dependiendo de la ruta- pagar alrededor de 60 mil lempiras mensuales por alquilar un punto y otros solo invaden calles, avenidas y aceras.