Honduras
Don Venancio Medina no solo tiene que lidiar a diario con los asaltos y el mal comportamiento de conductores y ayudantes de los buses de su colonia.
Este humilde capitalino residente en Villa Vieja, al oriente de la ciudad, y de la noche a la mañana ha pasado de pagar tres lempiras por el pasaje de bus a 10 que cobran los rapiditos.
Claro, cuando los tiene, de lo contrario debe esperar horas para que aparezca una vieja unidad que lo llevará a su destino por tres lempiras. En las colonias Villa Vieja y Los Pinos, los buses del servicio ejecutivo han sustituido a las unidades grandes desde hace meses.
"En la colonia Villa Vieja estos busitos vienen más rápido que los otros y en el que venga me subo, claro, si tengo para pagar los diez del pasaje", asegura don Venancio, quien se queja además porque ni siquiera tiene acceso al descuento de la tercera edad.
Lo que vive don Venancio es el pan de cada día de miles de capitalinos de escasos recursos.
Y la respuesta del titular de la Dirección General de Transporte, Blas Ramos, es que no es cierto que vayan a desaparecer de circulación las unidades de transporte urbano de tres lempiras.
Pero lo que viven los ciudadanos a diario es todo lo contrario. El funcionario manifestó que los buses grandes van a ser reorientados hacia zonas que la DGT tiene identificadas como de gran depresión económica. Entre estas El Tablón, Villa Vieja, Los Pinos, la Canaán, Nueva Capital y la Ulloa, entre otras. La pregunta que se hacen los usuarios de Villa Vieja es en cuáles unidades grandes van a viajar si apenas quedan unas cuantas que pasan a cada hora.
"Sí hay buses amarillos, pero cuesta que pasen. De eso se aprovechan los rapiditos, que cuando llueve cobran hasta 20 lempiras", dijo el denunciante.
Según Ramos, las unidades de tres lempiras seguirán costando lo mismo el tiempo que dure la gestión del presidente Lobo.