Honduras
La semana pasada iniciamos un recorrido por las instalaciones del Museo Numismático del Banco Central de Honduras, ubicado en la ciudad de Tegucigalpa. Para mí fue una enorme sorpresa descubrir los más interesantes secretos de un instrumento que si bien necesario, nunca había sido objeto de mi curiosidad total.
Afortunadamente, la visita a la institución mencionada me ha sacado de mi grave error. Indudablemente, la historia de nuestras monedas y billetes es apasionante y llena de pequeños grandes detalles. Descubrir que la palabra “tostón” nos viene desde la Colonia, específicamente de una moneda española de cuatro reales, satisfizo una curiosidad que mantenía desde tiempo atrás. Risa me dio el ingenio popular que bautizó con el sobrenombre de “media leche”, a una moneda provisional acuñada en 1832 y hecha mitad de plata y mitad de cobre.
También aprendí que la inscripción que se conserva todavía en el dintel de la entrada principal de la Caxa Real de Comayagua, se traduce así: “Reinando Don Felipe V, el animoso, y Doña Isabel Farnesio, Reyes Católicos de las Españas y las Indias, hicieron esta Caxa Real sus oficiales reales de orden del muy ilustre Señor Don Pedro de Rivera Villalón, mariscal de campo de los reales ejércitos, gobernador y capitán general de este reino y presidente de la real avenida de Guatemala, siendo gobernador y capitán general de esta provincia, el teniente coronel Don Francisco de Parga: Se acabó año de 1741”.
Y usted me dirá: ¿qué tiene esto de interesante? Bueno, yo ya tenía muchísimos años parándome frente a las ruinas de la Caxa Real tratando de descifrar la inscripción. Y segundo, casi puedo asegurar que no existe en ningún libro de nuestra educación pública o privada, formal o informal, este texto. Y con estas carencias es imposible generar una actitud positiva hacia la historia; hacia nuestra historia.
Llegó la independencia y Don Agustín Iturbide, emperador de México, nos regaló una moneda con su busto por un lado y un águila sobre un nopal en el reverso. Bonito detalle, pero nos duró poco la anexión. Luego, llegó la Federación Centroamericana y en seguida el Período Republicano. Marco Aurelio Soto puso orden creando La Casa Nacional de la Moneda y adoptando el sistema monetario decimal
El nuevo siglo nos trajo bancos privados emitiendo billetes y en 1926, el gobierno adoptó como unidad monetaria el lempira. En 1950, se creó el Banco Central de Honduras, “única institución facultada para emitir billetes y monedas de curso legal en el país”. Con el banco, llegó la modernidad a la nación y aunque no tenemos una Casa de la Moneda, porque la demanda de dinero no justifica la importación de tan sofisticada tecnología, si contamos con una gran riqueza en historias y anécdotas. Y eso, también cuenta.