Honduras
Si hablamos de sacrificar la vida por el bienestar de los suyos, de amar incondicionalmente, de tener la paciencia para saber escuchar y comprender, entonces estamos hablando del único ser capaz de comportarse así: la madre.
Estas y otras cualidades tienen en común Norma Milla, Lucy Ondina y Ángela Bendeck, tres madres ejemplares, a través de quienes les rendimos tributo a todas las madres de Honduras hoy que celebran su día.
Para Norma del Carmen Milla Oviedo el ser madre ha sido una experiencia maravillosa.
La distinguida dama, con una belleza natural, afirma que el darle vida a un ser es una experiencia sencillamente sublime.
Cuando joven nunca se imaginó lo que le iba a tocar vivir porque “yo fui una adolescente que todo lo tuve”.
Durante mi embarazo, me dio preeclampsia severa que provocó que me interrumpieran el embarazo muy tempranamente. Nació mi hija Claudine del Carmen con poco peso y tamaño, esto le provocó la parálisis cerebral.
Me tocaron tiempos difíciles pues de repente me encontré sin una pareja y tuve que realizar mi trabajo en el exterior y aprovechar la coyuntura para efectuar contactos para poder practicarle a mi hija fisioterapia y ejercicios de estimulación temprana y poder darle una mejor calidad de vida.
Fueron días, meses y años de sacrificio y desvelos. Sin embargo, todas las vicisitudes que pude padecer en la vida han valido la pena pues mi hija lleva una vida normal y ha sabido superar muchos obstáculos, tanto físicos como sociales y espirituales”.
En su vida, confiesa Norma no existe el amor de pareja, pero el saber que tiene alguien por quien luchar ha compensado cualquier sacrificio.
“Si yo pudiese retroceder el tiempo, no cambiaría nada en mi vida, pues las vivencias que yo he tenido me han hecho una mejor persona, madre e hija. No soy apegada a las cosas materiales, lo que me interesa es tener el cariño de mis seres queridos y la satisfacción de poder ayudar a los que son menos favorecidos que yo”, expresa mientras acaricia el cabello de su hija y sujeta con la otra mano a una de sus once mascotas.
La excepcional madre, graduada de la escuela Americana de las últimas promociones de secretarias bilingües. Posee un bachillerato en historia, arte y ciencias políticas que obtuvo en Suiza, revela que uno de los momentos más felices de su vida fue cuando la niña de sus ojos, como llama a Claudine, se graduó en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán de licenciada en educación especial.
“En ese momento supe que ella era capaz de hacer todo lo que se propusiera y lograr en poco tiempo lo que muchos no logran en toda una vida. Sentí que Dios me bendecía aún más por darme el tesoro que tengo por hija”.
Hoy que se celebra el Día de la Madre llevamos este testimonio de amor y entrega de esta mamá para quien no han habido barreras, todas han sido superadas con tal de lograr su sueño, y lo ha logrado porque Claudine del Carmen apenas comienza a desarrollar ese talento que lleva dentro y que con la ayuda de su progenitora ha dejado salir de corazón.
“El sentimiento de ser madre es incomparable”: Lucy Ondina
A sus 84 años continúa firme en sus convicciones y eternamente rebelde. Se trata de la poetisa Lucy Ondina, una mujer combativa de toda la vida, que forjó su carácter, ante las injusticias sociales, nació en La Ceiba y luego se trasladó a San Juancito, Francisco Morazán.
Actualmente vivie en una colonia de la capital. Con una lista de premios y reconocimientos interminables, doña Lucy en este tan especial día habla de su papel como madre.
Para la querida poetisa el sentimiento de ser madre es algo incomparable, “no quiero imaginarme cómo ha de ser de doloroso para una mujer el no poder concebir un hijo. Porque cuando eres madre tiene un amor y una entrega, que no tiene comparación”.
Considera que su lado maternal viene de las mejores lecciones que recibió de su madre, de su suegra y de sus hermanas. Ellas fueron las que me impulsaron y me apoyaron en los momentos difíciles de la vida y me guiaron para ser una buena madre.
La esencia femenina está en mí, vengo de una madre-abuela y tías luchadoras, que enlutaron muy temprano pero supieron salir adelante con todos sus hijos.
Al consultarle cuáles fueron los mejores recuerdos de sus hijos, suspira profundo para contestar... son muchos los que recuerdo, entre ellos: cuando se graduaron, se casaron, y me convirtieron en abuela. Mayra, una de mis dos hijos me ha brindado tres nietos, los cuales me dieron la felicidad de conocer a dos bisnietos.
Para la conocida poeta, ser madre y hacer arte implicó mucho sacrificio y compromiso, al grado que me pudieron “desaperecer del mapa”, porque hubo etapas en las que junto a mi familia sufrimos mucho por amigos cercanos que murieron por querer un país mejor.
La poetisa pide a las madres artistas que no permitan las vean de menos, que se preparen constantemente y que nunca hagan las cosas improvisadas.
A su edad considera que todavía tiene tiempo para hacer muchas cosas en beneficio del arte y del país en general. Anunció que en los próximos meses las hermanas Katia y Diana Lara, le harán un homenaje por su carrera artística.
A las madres que hoy celebran su día las invita para que sean la mejor guía para sus hijos, que los motiven para que estudien y que se conviertan en su orgullo.
Al Gobierno le pide “dejar de ver a las madres como si fueran limosneras, que en vez de darles un bono u otra cosa deberían de abrir fuentes de empleo, que les permita trabajar y ganarse la vida con dignidad”.
El lado maternal de una gran artista: Ángela Bendeck
Todos alguna vez tienen que haberla oído cantar. Es Ángela Bendeck, una cantante sampedrana, que se dio a conocer hace un par de años como vocalista del grupo Esencia.
Hace un par de años la vida le dio la oportunidad de participar en el reality show chileno Rojo Internacional, quedando entre las mejores de su generación. Recientemente dejó su banda para convertirse en solista.
Sin embargo, aunque todos conocen muy bien su lado artístico, muy pocos saben lo que hay detrás de esta gran mujer.
Ángela, es madre de dos jóvenes varones, Jamil de 16 años y Abraham de 12, con quienes mantiene una estrecha relación “no solo soy su madre, sino también su amiga y confidente”, relata la cantante.
Me atrevería a decir que es precisamente su espíritu joven el que la convierte en una madre moderna y le aporta el ingrediente perfecto para lograr esa armonia y estrecha relación con su hijos.
Pese a sus múltiples compromisos profesionales, Ángela ha sabido jugársela muy bien entre el amor por Abraham y Jamil y su pasión por la música.
Y es que como cualquier madre ocupada, siempre trata de entregarles a ellos calidad de tiempo y cuando ella no está en casa, nos confesó que el padre de los chicos “es muy buen padre y el sabe muy bien como cuidar de ellos”.
De los momento que mas disfruta junto a ellos, Ángela destacó que le encantá conversar con sus hijos por largas horas. Es ese don de ser madre y amiga lo que ha hecho que sus “pequeños” no solo se sientan orgullosos de ella y de su trabajo artístico, sino que se hayan convertido en el motor que la impulsa y la apoya “al 100 por ciento”.
Su amor por la música es compartido con uno de sus hijos, quien tiene una evidente inclinación por la música.
En el escenario, Ángela es agresiva, es desenvuelta, pero fuera de él, se transforma en una madre muy sensible y cariñosa “me encanta escucharlos hablar de sus proyectos” dice.
Mientras, habla de sus hijos, su rostro luce diferente. Sus ojos se le iluminan de amor, pero no cualquier amor, sino de aquel que solo las madres pueden sentir.
¿Cómo definiría a sus hijos? Le pregunté, y ella respondió “Jamil es reservado, pero muy astuto, inteligente y creativo, mientras que Abraham es extrovertido, muy cariñoso, inteligente, creativo, y entusiasta”.
Para concluir, Ángela definió su rol madre de la siguiente manera: “No se equivoca el himno a la madre cuando dice que es ‘la más alta expresión del amor’ y que ‘no puede haber en la tierra una imagen más clara de Dios’”.