Honduras
Monsiuer Dior es un apasionado de las flores, más concretamente de las rosas, que solía cultivar con esmero en el jardín de su casa, por eso John Galliano creó para Christian Dior unas prendas que son un himno a las flores en su última colección otoño-invierno 2010-2011.
Los tejidos tienen unos estampados y unos colores preciosos, y todos los diseños están llenos de detalles, como volúmenes, plumas, fruncidos y lentejuelas.
Según el diseñador, "la naturaleza es el profesor más inspirador". De ahí que las flores dieran lugar a una colección de invierno por los tejidos, pero con vocación claramente estival por la temática y el colorido.
Todo un himno a la luz que desafía el frío. Desde luego, si hay una casa de moda cuya silueta esté apegada a lo orgánico, sin duda es Dior.
Sus emblemáticas faldas disparadas se camuflan perfectamente en la corola de las flores y las impecables chaquetas entalladas con faldones rígidos buscan ser exquisitos tallos cuajados de hojas.
Pero no solo los patrones estaban destinados a ser un homenaje a la naturaleza, también las delicadas técnicas y procesos a los que fueron sometidos los tejidos: ruffles, piezas almidonadas, ligeros desflecados, plumas hilvanadas una a una, abullonados irregulares, leves plisados... todas ellas condujeron las prendas hacia una extravagante primavera inspiradora y totalmente coherente con el espíritu Dior.
Por último podemos mencionar los tocados elaborados con papel celofán que convertían a las modelos en auténticos ramos de flores andantes.
El color ha sido otro de los puntos claves de la colección. Galliano ha hecho un verdadero esfuerzo por trasladar el potente cromatismo de las flores a las telas.