Honduras
Luego de un mes de receso, las socias del Club Internacional de Mujeres reanudaron sus acostumbradas sesiones con una tarde de té. A la amena reunión acudió el sacerdote Miguel Ángel Renes.
El religioso compartió un mensaje de unidad, amor y aliento con las damas. "Hay que distinguir entre Dios y sus obras, eligiéndolo a él y no los hechos", dijo el invitado especial de la tarde.
Luego de las emotivas palabras que movieron a la meditación, las asistentes compartieron sus experiencias durante las vacaciones, de las que regresaron más entusiasmadas que nunca para iniciar actividades y continuar con las obras benéficas que caracterizan a este grupo de mujeres de la sociedad sampedrana.
Tiempo de compartir
Entre amenas charlas, las damas del club disfrutaron de bocadillos y bebidas frías y calientes propias de la tarde de té a la que fueron citadas.