Honduras
En los estantes de las librerías del país ahora se puede observar una fuerte presencia de obras hondureñas.
Esto se debe directamente a un apogeo en el aparecimiento de nuevas editoriales y de aventureros que decidieron romper con los obstáculos que existían en la producción literaria local.
Letras
Para conocer a profundidad sobre este fenómeno nos reunimos con dos de estos aventureros que fueron parte de los esfuerzos que rompieron a inicios de la década de 1990 con el monopolio estatal que marcó una etapa casi de oscurantismo en la producción literaria hondureña.
El punto de reunión fue el recientemente inaugurado café “13C31” a la par del local de Mujeres en las Artes (MUA) donde llegó primero Fabricio Estrada y luego Samuel Trigueros, dos escritores que se han ganado un lugar importante en las letras nacionales.
El tema era toda esa nueva generación de obras y las editoriales que las han acuerpado y que han aparecido alrededor de las mismas.
Despertar
“Hasta antes de los 90 en Honduras muy poco se había hecho con el aporte de la cobija del Estado.
Dos esfuerzos importantes fueron durante los 60, la editorial ‘Nuevo Continente’ creada por la desaparecida Leticia de Oyuela y en años más recientes la editorial ‘Centro Editorial’ de Julio Escoto”.
Así iniciaba su participación Trigueros, creador del “Trapecista de Adobe y Neón”, mientras se acomodaba en su asiento. Cabe señalar el aparecimiento de la editorial Guaymuras en 1980.
“A nivel estatal se desarrolló un canon, y solamente las obras que seguían estos lineamientos tenían la oportunidad de salir publicadas. En general solo se presentaban las obras históricamente conocidas”, apuntó Estrada quien tanteaba la mesa mientras hablaba y buscaba un cigarrillo.
Convida uno a Trigueros y continúa “Entrados los noventas los escritores que en muchos casos venían de procesos colectivos de creación deciden apostar por la fundación de nuevas editoriales que puedan acuerpar las producciones.
Nace entonces editorial Paradiso en 1993 y Pez dulce en 1995, que inicia con la publicación del poemario “Blanco” de Rubén Izaguirre que rompe con los esquemas de los libros hasta ese momento con un diseño diferente y al mismo tiempo con una forma diferente de abordar la poesía”, finalizó.
Apertura
Pez Dulce nace directamente de los esfuerzos de la agrupación de escritores “Casa Quemada”.
La agrupación “Paíspoesible” ha sido la responsable de tres editoriales más: “II Miglio Fabbro”, “Levemente Odiosos” y “Sexta Vocal”.
Por otra parte, se organizan otros escritores; Alberto Destéphen y José Ortega quienes crean la editorial “El Estoque” que publica las obras de ambos y que tiene en sus listas más de 10 poemarios.
Dentro de este grupo de escritores cabe destacar el esfuerzo de César Indiano, quien por su cuenta ha generado una producción literaria de grandes alcances, siendo él mismo parte de todo el proceso desde la escritura de las obras hasta su comercialización.
Aparece entonces también editorial “Ix-Balam” que cuenta con importantes obras que poco a poco toman mayores espacios en los estantes de las librerías nacionales. Editorial “Talgua” incursiona en la producción digital presentando sus textos a través de discos compactos teniendo obras de Roberto Becerra.
Ediciones de “Servicios Editoriales y Documentales para el Arte Literario” (Sedal) comienza publicando informes técnicos para poder así costearse obras literarias en la que se destaca el poemario popular “La Red de la Vida” de Juan Almendárez Bonilla.
También se cuenta la presentación de ensayos, poesía y cuentos de editorial “Satia Graja” de Álvaro Cálix.
Por otra parte existen también una gran cantidad de obras de creación, financiamiento y edición de una sola persona que al publicarse llevan el nombre de una editorial.
El inconveniente con este tipo de producciones es que muy pocas veces están registradas en la Biblioteca Nacional y al acabarse su existencia en manos del autor se van difuminando sin control.
Impulso
Honduras es un país que escribe, estas editoriales demuestran la necesidad de los escritores nacionales de agruparse para dar a conocer sus obras.
Estrada, autor de los poemarios: “Sextos de lluvia” (98), “Poemas contra el miedo” (01) y “Solares” (04) apunta: “poco a poco se ha ido abriendo una apertura para la literatura en el país, se van sintiendo los efectos de este apogeo de obras”.
Por su parte Trigueros quien recientemente publicó “Animal de ritos” con II Miglio Fabbro agrega “ahora cuando existe la necesidad de dar a conocer una obra se da paso al ingenio de los creadores y el fenómeno aumenta”.
La fuente literaria nacional sigue en aumento, los lectores son el elemento necesario para consolidar este apogeo de las letras en Honduras.