Estados Unidos
Aunque por la crisis financiera el dinero no les sobra a los estadounidenses, por su candidato favorito son capaces de destinar hasta su último centavo en la compra de objetos de campaña electoral.
Queda un día para la justa electoral estadounidense 2008, la más concurrida de la historia y las ventas de tazas, camisetas, tenis, sombreros, gorras, jarros cerveceros, imanes, pines y pañuelos, entre otros objetos con el rostro o símbolo de los candidatos presidenciales que están batiendo récord.
Las expectativas se han superado. En el puesto de venta de recuerdos Alamo Flags, Karen Gustaffson, una texana de 46 años que hace turismo en la capital, tiene los brazos cargados con objetos con la imagen de McCain y de Obama.
“Me gusta Obama”, explica la turista, mientras sostiene en la mano una taza con el eslogan “Yes we can” (“Sí, podemos”).
Esto también lo sabe Jeff Roquen, de 40 años, vendedor de un negocio de souvenirs en la capital, Washington. Frente a su pequeña tienda cerca de la Casa Blanca, varios clientes hacen fila para comprar camisetas de Sarah Palin, figuras de cartón en tamaño real de Barack
Obama y pósteres de John McCain. La carrera entre Barack Obama y John McCain resulta tan competitiva en las urnas como en los actos multitudinarios, en los que Obama lleva la delantera, lo que refleja su popularidad entre los jóvenes votantes y los internautas.
En Internet, según informes de los medios estadounidenses, se ofrecen 2.5 millones de productos con el rostro del candidato demócrata Obama y 750,000 con la imagen de McCain y su vicepresidenta, Sarah Palin. Es un fenómeno que no hemos visto antes, aseguran los vendedores. “En estas elecciones, todos quieren contarle al mundo a quién apoyan”.