Honduras
Al parecer, la crisis que abate al mundo no hace mella en la industria de la moda. Si no demos un vistazo a lo que ocurrió en la pasarela de la colección otoño-invierno de la Semana de la moda de Río de Janeiro, Brasil, con sus propuestas osadas y aires retro.
La trigésimo cuarta edición contó con la exhibición de las creaciones y propuestas de 30 marcas en casi 40 desfiles, orientadas al mercado local y de exportación.
En los desfiles, la marca Francisca mostró para la mujer prendas inspiradas en un universo étnico en que cobran protagonismo los motivos y estampados de la naturaleza y las culturas asiáticas y africanas.
Una apuesta por la comodidad, con faldas por encima de la rodilla y tejidos frescos y vaporosos, en que predominan los tonos claros con alguna concesión al negro, denotaban algunas de las prendas con las que clausuró este evento.
La paleta de colores inspirada en las esencias del chocolate, el café y el vino, en las que se aprecia la influencia de la sofisticación y la elegancia de la Inglaterra de los años setenta, también fue utilizada por los modistos.
No ha sido esta la única referencia al pasado, ya que a lo largo de estos días otras marcas, como Redley, también se inspiraron en el modo de vida alternativa de las décadas sesenta y setenta.
Otros, como Marcella Virzi, rememoraron “el surrealismo del Hollywood de los años 30”.
Más apuestas
Con oposición entre las prendas voluminosas y las ajustadas al cuerpo, una de las pasarelas más importantes de Brasil mostró las tendencias para la próxima temporada.
La variación son los llamativos pliegues, una explosión de color para unir la playa al asfalto con una gama de tonalidades que va desde el naranja, verde, fucsia y turquesa hasta el amarillo y rojo. Inspirada en el movimiento musical brasileño de los sesenta conocido como tropicalismo.
Además se mezclaron estampados, escotes pronunciados y rayas con una inspiración étnica modernizada y un aire entre bohemio y retro.
Los contrastes fueron otra de las grandes apuestas de los diseñadores, para quienes no escaparon los tonos tierra y, infaltables en cualquier colección, negro y blanco combinadas con el dorado y con el rojo.
Otro concepto que invadió las pasarelas es “una mezcla de masculino y femenino”, inspirada en la ropa deportiva estadounidense, pero combinada con tejidos lujosos como seda pura, acetán y crepé de seda y lana, además de cuero y algodón.
La semana de la moda de Río incluyó una sección “Río Moda Hype” que reunió a estilistas y diseñadores de vanguardia, además fueron presentadas las propuestas de las casas Acquastudio, Espaço Fashion, Ausländer y Elisa Chanan.
Ganancias
Uno de los principales eventos de la moda brasileña, el Río Fashion, facturó 376 millones de reales (160 millones de dólares) en ventas internas, lo que supone un aumento del 1.6% respecto a la edición de enero de 2008.
Otros 16 millones de dólares (2.0% más que el año pasado) fueron negociados en contratos de exportación cerrados por las marcas brasileñas que llevaron sus colecciones a la Marina de Gloria, de Río de Janeiro, dijeron los organizadores.
La bolsa de negocios Fashion Business, paralela a los desfiles, recibió un total de 93 compradores extranjeros de 22 países diferentes, según los organizadores, que destacaron el balance “muy positivo” del certamen en un escenario que “no era optimista” debido a la crisis económica global.