España
La infanta Elena acudió a la basílica de Jesús de Medinaceli, ubicada en el centro de la capital española, para cumplir con una tradición familiar: besar el pie del santo.
La duquesa de Lugo fue recibida por el vicario principal y el superior de los frailes capuchinos, encargados de custodiar la imagen desde 1895; como en anteriores ocasiones, también ella quiso corresponder el cariñoso recibimiento de los madrileños congregados en el templo estrechando la mano de los que se encontraban a ambos lados de la nave central de la iglesia; como es tradición, después de una oración, doña Elena se acercó a la imagen para besar su pie derecho.
Luego de realizar este ritual, la representante de la casa real española se reunió con los religiosos y con los miembros de la archicofradía del Cristo en la sacristía.
Pero los momentos que la infanta Elena ha compartido con las fieles que, entusiasmadas de encontrarse frente a frente, le entregaron estampas del santo y medallas, esos son nuevos.
El próximo año la ceremonia se repetirá, pero igualmente volverá a ser diferente.
La popular veneración del Cristo de Medinaceli, una de las imágenes religiosas de Madrid más veneradas realizada por la escuela sevillana en la primera mitad del siglo XVII por encargo del duque de Medinaceli, se produce cada viernes “porque se recuerda en ese día la pasión y muerte de Cristo”.
La afluencia a la basílica es muy alta durante todo el año, pero especialmente en Cuaresma, período en que se forman largas colas, incluso desde la noche anterior, para entrar a rendir culto al nazareno.