Honduras
Enciende su televisor y comienza la acción. Mientras cambia de canales va encontrándose con una programación variada.
Sin embargo, se hace inevitable no detenerse al ver una imagen escalofriante: una mujer comiendo gusanos o un hombre encerrado en una caja de vidrio llena de cucarachas.
No hablo de una historia de terror, sino de algo que sucede en la vida real, de lo que se ve y se vive en los reality shows.
Pero ¿hasta dónde sería usted capaz de llegar por dinero? Hay muchos que podrían poner en riesgo su vida, si no es que la pierden intentando hacerse millonarios.
Y si esta aseveración le parece extremista, déjeme decirle que no lo es. En la historia de esta clase de programas se registran muertes y casos severos de desnutrición, todo gracias a los “retos” y “pruebas” a los que son expuestos los participantes.
Para nosotros (los televidentes), esta clase de programación es como un circo que nos entretiene, para ellos (los participantes) es un desafío a la vida.
Y qué decir de esa clase de realitys que exaltan a un feo y lo convierten en sex symbol hasta convertirlo en casi un dios, como fue el caso de Flavor Flav en el programa de la cadena musical VH1 “I Love Flavor”.
En peligro
Muchos de estos programas no son aptos para cardíacos, no por lo menos si se sufre alguna fobia. Pero ¿cuán riesgosos pueden ser estos realitys?
Por lo visto, bastante. Y es que recientemente murió Moncho Vodnicharov, de 53 años de edad, un concursante de la edición búlgara de “Survivor” o “Supervivientes”.
Al parecer, el concursante falleció de un ataque al corazón tras participar en una actividad que la dirección del programa dispone para que los concursantes consigan alimentos, una ducha o cualquier otra primera necesidad de las que son privados.
El suceso ocurrió en una de las playas de Gotta Beach, en el archipiélago filipino, donde tiene lugar “Survivor Bulgaria”.
Tras este acontecimiento y lo anteriormente sucedido con Jade Goody en el Reino Unido, quien luego de su paso por “Big Brother” en India y su salida del programa tras diagnosticársele un cáncer, los denominados realitys de televisión comienzan a dar de qué hablar, más por los trágicos hechos que suceden en ellos que por la originalidad de sus programas.
Sobre el concursante fallecido de “Survivor Bulgaria”, la policía de la zona dijo que Moncho, luego de participar en una actividad del programa, sufrió un ataque cardíaco que le provocó la muerte inmediata.
“Survivor” es un reality sobre las experiencias que un grupo de gente padece a consecuencia de vivir aislados en una isla remota en medio del océano, en este caso en la zona de Filipinas.
El objetivo es ir mejorando las condiciones de supervivencia que tienen en la isla, la manera de cómo deben conseguir ellos mismos los alimentos, cómo poder construir una cabaña o algo parecido para poder estar cubiertos ante la lluvia y pruebas por el estilo.
El ganador del programa recibe un premio en metálico.
Y qué decir del riesgo al que se vio expuesto el equipo de “Supervivientes” que se encontraba en Cayos Cochinos cuando sucedió el terremoto de 7.1 en la escala de Richter que se sintió en Honduras.
Muchos más
Pero estos no son los únicos que desafían a la vida. Basta con ver cualquier edición de Fear Factor para saber que se necesita mucho valor para ser capaz de comerse desde gusanos y cucarachas hasta lo que el mismo cuerpo expulsa.
Otros con menores riesgos, pero con escaso contenido nutritivo son esos realitys en donde grupos de chicas quieren ser modelos a toda costa, incluso poniendo en peligro su salud, con dietas que las lleven a ser lo suficientemente esqueléticas.
O esos como “I Love Flavor” o “I Love New York”, entre muchos, en los que el protagonista se da el lujo de “probar” a todos los participantes que luchan por su amor, promoviendo de esta manera la promiscuidad.
Otros un poco mas entretenidos, pero que en algunos casos se salen de las manos de los productores, son los realitys como “Big Brother” o “La Academia”, en donde en repetidas ocasiones, los concursantes que viven encerrados en una casa pero rodeados de cámaras, han sido captados mientras sostienen relaciones sexuales con otros compañeros, como fue el caso de Alicia Machado en “La Granja”, edición del “Gran Hermano” en Argentina.
Sin ánimos de ser puritanos, la realidad es que estos programas se han convertido en “televisión chatarra”, con muy poco contenido sustancial y escasa originalidad.
Las ventajas
Desplazar: Los reality shows terminaron por sobrepasar a los talk shows, extremadamente populares en la década de los 90.
Ganancias: Pese a la crisis económica, estas series televisivas han establecido un reino que no parece declinar y que augura una prolongada permanencia entre la teleaudiencia.
Versátiles: Un reality show se puede hacer con casi cualquier tema.
Participantes ordinarios: No se necesita tener a una estrella del canto o la actuación para lograr que el programa tenga raiting.
* De los realitys: El primer programa en formato de reality show que se transmitió en Honduras fue COPS en 1989, un show que acompañaba a los policías durante su trabajo. Luego, ya en 2000, llegaron producciones complementadas por elementos de game show como “Big Brother” y “La Academia”.