España
Esos 75 metros de friso, con 15 metopas y 17 estatuas, son todo un símbolo de la historia de los expolios artísticos.
Las guerras, los cambios políticos o las catástrofes naturales han sido el pretexto utilizado por Europa y Estados Unidos para arrancar de cuajo tesoros creados en lugares que nada tienen que ver con sus actuales escenarios.
Para el historiador y ensayista mexicano Carlos Monsiváis, tanto en el caso de América Latina como en el de Asia y África el saqueo de piezas arqueológicas ha sido un segundo “derecho de pernada”, el Jus prima nocti donde, en lugar de arrebatar virginidades, se ha considerado que los pueblos “primitivos” no tienen derecho a la belleza que han producido.
Frente a esa opinión, en el Bristish Museum, entidad que encarna como ninguna otra la historia de las migraciones artísticas, consideran que las reclamaciones son improcedentes porque “el Museo Británico no es una cosa británica, es un museo para todo el mundo, para el público de todo el mundo”, como explica uno de sus responsables.
Centrándose exclusivamente en los expolios sufridos contra el arte de la antigüedad y dejando al margen los robos ejecutados por los nazis, las reclamaciones resultan interminables.
* Devolución: Atenas vuelve a reclamar a Londres los frisos del Partenón. Se reabre la polémica sobre el expolio de obras de arte llevado a cabo por las grandes potencias