Francia
Muy acorde a los tiempos que corren, en donde la crisis económica impera en el mundo, Dior ha vuelto a mostrar sus desfiles como antaño se veÃan en la histórica casa: desde su maison de la Avenue Montaigne.
Solo 35 modelos han desfilado para un público muy escogido que casi podÃan tocar los diseños que las maniquÃes (modelos) paseaban por las habitaciones.
Atrás quedan los dispendios de alquilar el Gran Palais o los jardines de las TullerÃas, para mostrar hiperbólicas puestas en escena.
Para el próximo invierno, John Galliano, para Dior, propone un sutil juego de seducciones indagando en las fotografÃas legendarias que Christian Dior guardaba en sus archivos y mostrando sus códigos más certeros.
El desfile se plantea como si los fotógrafos hubiesen pillado a las modelos en la cabina de la casa Dior en sus interiores y estas apenas tienen tiempo para arreglarse y salir a escena.
La consecuencia es que se plantea un show con las chicas mostrando tan sólo una de las partes del cuerpo confeccionada, mientras la otra parte escogida luce la lencerÃa.
AsÃ, a las chaquetas breves y de colores púrpura y malva, algunos de los más repetidos, se les acompañaba con los ligueros y medias.
El diseñador gibraltareño fue el encargado de abrir el desfile de la Semana de la Moda de la Alta Costura de ParÃs, con sus diseños para Dior en el evento que se realizó del 6 al 8 de julio.
Su insólito talento ha vuelto a llenar las pasarelas de la capital francesa con creaciones que combinan estilos históricos con una manufactura diestra.
Una colección que destaca por presentar vistosos y artesanales bordados, sobre todo en oro y pedrerÃas finÃsimas.
Lo que más ha gustado de esta colección es la cantidad de sombreros originales que se han podido ver, de diferentes formas y colores, al igual que impresionantes sandalias de cuña, con originales y llamativos tacones.
La lencerÃa, un pretexto
Pero aquà Galliano no juega al socorrido tema del exterior-interior que tanto explotó Madonna en su momento.
Los corseletes y ligueros tan solo son la excusa para acompañar unas piezas breves, la mayorÃa en satén y donde la energÃa y vitalidad de sus tonos escogidos nos habla de una ropa para una mujer alegre, que ya no comete locuras pero que sigue sabiendo escoger lo mejor.
De los malvas del principio deriva la colección a rojo fuego y tonos vino, pasando por el naranja de un vestido en cachemir y los fucsias de sus vestidos de fiesta longilÃneos.
A ritmo de música dance, las 35 modelos actuaron a su manera, teatralizando con sus poses unos diseños que, esta vez, equilibraban perfectamente la fantasÃa con la realidad de los nuevos tiempos.
Y tal vez, quien mejor retratase el nuevo aire de su colección fuese el mismo John Galliano en su esperadÃsima salida final donde, por una vez, mostró presencia de figura elegante con un sastre azul marino.
Frente a otros looks de torero, astronauta o espadachÃn, Galliano capea el temporal aferrándose a los códigos de la casa y dejando otroras locuras para tiempos venideros. Una colección definida como de serena extravagancia.
* Colección: El diseñador, de 48 años, se inspiró en una clara dualidad que juega con la mujer que es esposa y amante, por supuesto, valiéndose del estilismo tÃpico de la década de los 40.
Además, Galliano sorprendió al mantener un bajo perfil e hizo a un lado la acostumbrada fastuosidad de sus pasarelas para darle paso a un espectáculo más discreto.
* John Galliano: Desde hace años, el gibraltareño se encuentra en la cima de su carrera. Incuestionable, imbatible y al mando de la casa Christian Dior.