Honduras
Una verdadera fiesta cívica se vivió ayer 20 de julio. Y no es para menos, se trataba de la celebración del día del primer defensor de la soberanía nacional, el cacique Lempira.
Centenares de niños y niñas de escuela públicas y privadas de la capital dijeron presente para el magno festejo.
Como todos los años, la escuela e instituto evangélico Peniel de la colonia El Sitio programó una serie de actividades a través de las cuales se busca el rescate de la identidad nacional.
Dramatizaciones de la muerte de Lempira, concurso de danzas folclóricas entre las que destacaron “Polka La rosa”, y el “Arranca Terrones” formó parte de la celebración prevista para ayer en horas de la mañana.
No faltaron las clásicas comidas y bebidas típicas como yuca con chicharrón, carne asada con frijoles, catrachitas, tamalitos fresco de tamarindo, nance, y horchata, entre otros.
Los más pequeños de este centro educativo no se quedaron atrás y lucieron diferentes trajes típicos, bordados en manta, o elaborados de “pencas” de plátano decorados con plumas de aves exóticas.
“En este día tan importante es necesario inculcar a los estudiantes el amor a la patria tal y como lo hizo Lempira en sus tiempos” aseguró el profesor Luis Alfredo Matute director del Instituto Peniel.
La emblemática escuela “Lempira” no podía faltar en esta celebración, este centro celebró con un acto cívico en el que se leyeron varios pensamientos dedicados al héroe nacional, así como la elaboración de murales y se cantó el himno a Lempira.
En el instituto El Verbo, de la colonia Nueva Suyapa la conmemoración fue en grande, ya que en medio de un acto las autoridades educativas seleccionaron a la India e Indio bonito 2009.
Posteriormente se pasó a degustar platillos típicos de Honduras, los cuales estuvieron sirviéndose en coloridas champas, elaboradas de bambú, palma, pencas, pino, entre otros materiales.
Historia
Lempira fue un capitán de guerra del pueblo de los lencas que luchó contra los españoles durante la década de 1530, en los documentos escritos durante la conquista española, es mencionado con el nombre de Elempira, que significa “señor de la montaña” en idioma lenca.
Fue comisionado por la comunidad de Entepica, para que organizara la resistencia a la penetración de las tropas españolas. En 1537, teniendo como base el cerro de Cerquín, se alió con el subgrupo lenca de los Cares. Consiguió reunir un ejército de casi 30,000 soldados, procedentes de 200 pueblos.
Otros grupos se alzaron también en armas en el valle de Comayagua y en Olancho. Los intentos españoles para derrotarles, dirigidos por Francisco de Montejo y su capitán, Alonso de Cáceres, resultaron infructuosos antes de 1537.
En la versión tradicional, que se basa en la obra del cronista Antonio de Herrera y Tordesillas, se afirma que Lempira murió a traición. Los españoles lo convencieron para que aceptara encontrarse con dos representantes de Alonso de Cáceres para negociar la paz.
Durante la reunión, un arcabucero disparó a Lempira repetidas veces desde un caballo, lo que puso fin a la vida del héroe lenca. La moneda nacional de Honduras recibió en homenaje a ese gran defensor de la soberanía, el nombre del caudillo, Lempira.
También conmemoran al héroe lenca, con especial interés la ciudad de Puerto Lempira, cabecera del departamento hondureño de Gracias a Dios, así como el departamento de Lempira.
* Cifras:
- 30,000 Hombres fueron los que logró reunir Lempira, para convatir la invasión española, según la historia.
- 472 Años han pasado, desde que Lempira defendió la sobería nacional, convirtiéndose en un ejemplo a imitar.
* Sépalo: El Congreso Nacional de la República, por medio del decreto número 80-96, declaró el 20 de julio como Día de Lempira.
Letra del himno a Lempira, por Andrés Zúniga
Hondureños en épica lira
y en estrofas de magno fulgor
entonemos un himno a Lempira
al patriota de heroico valor.
Gran caudillo de huestes bravías
nuestros valles y agrestes montañas
contemplaron sus rudas hazañas
por ser libre por siempre luchó.
Semidiós en su afán libertario
él fue grande, con toda grandeza
Él fue puro, con toda pureza
y a la patria su vida ofrendó.
Invencible, soberbio, grandioso
De alma audaz y de cuerpo
de acero.
Para herir al temible guerrero
Fue preciso la odiosa traición.
Y sin lucha valiente y sin gloria
Al caudillo por fin derribaron
Más los Andes nevosos temblaron
al caer en el gran Congolón.