Honduras
Transcurrieron cerca de cinco años para llegar a este momento.
Cinco años de recorrer montañas, intensa investigación, discusiones científicas e incontables manuscritos en busca de la perfección.
Pero, finalmente, se alcanzó la meta. Para Ana Samayoa y Ronald Cave, publicar el “Catálogo de las Especies de Sphingidae (Lepidóptera) en Honduras” es un triunfo enorme.
Pero vamos por partes. Cinco años puede ser una barbaridad de tiempo para muchos de nosotros, pero para el mundo científico no es nada.
Definir un objetivo, recolectar especímenes en el campo, estudiarlos, clasificarlos y llegar a una conclusión sólida e inobjetable, puede llevar toda una vida (Darwin y su libro “El origen de las especies” es un buen ejemplo de lo anterior).
Especialmente, cuando se conoce tan poco sobre el tema, como es el caso de estas mariposas en Honduras.
Ana Samayoa es una joven bióloga con una gran pasión: los insectos. Y dentro de ellos, las mariposas son su principal fuente de interés.
Así que ha trabajado con ellos y para ellos en los últimos años, principalmente en la Colección de Artrópodos de la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano.
Por otro lado, el Dr. Ronald Cave es una figura ya legendaria en la entomología.
Descubridor de los escarabajos gemas en Honduras (uno de ellos, el Chrysina cavei, lleva su nombre), Cave también trabajó en El Zamorano, lo que le permitió investigar más sobre nuestras especies de insectos.
Juntos publicaron, a mediados del año pasado, su informe científico sobre las mariposas Sphingidae en la revista especializada Ceiba, la afamada publicación de la escuela.
A pesar del buen suceso que tuvo el evento, la mayoría de estos datos no llegaron a los públicos masivos sedientos (y necesitados) de mayores conocimientos que sustenten la identidad nacional.
Para hablar de “proteger los bosques” es necesario identificar previamente, con números y fotografías, los tesoros que guardan esos bosques.
“Las especies de la familia Sphingidae son poderosos voladores, cuyos adultos se caracterizan por poseer las alas anteriores alargadas y usualmente un cuerpo robusto. Poseen una larga proboscis que utilizan para alimentarse del néctar de ciertas flores, por lo que se les puede confundir con colibríes. Algunas especies de hábitos diurnos se diferencian por sus alas transparentes”, nos enseñan los autores.
El catálogo señala la existencia de 107 especies distintas en el país y, más importante aún, identifica 33 especies nuevas no registradas anteriormente.
Este dato enriquece los inventarios de fauna y nos enriquece a nosotros, los hondureños.
Son 33 especies de insectos que no conocíamos que existían; algunas beneficiosas para el hombre y otras, posibles plagas para los cultivos comerciales, como el tabaco y la papaya, por citar un ejemplo.
Las 107 especies de mariposas Sphingidae son más que insectos alados; son parte de una cadena de tesoros naturales que nosotros mismos desconocemos.
Es un conocimiento que debe trasladarse, inmediatamente, a nuestros libros escolares y universitarios, si es que realmente amamos esta tierra.