Honduras
Desde niños nos enseñaron que en Honduras no existen volcanes. Crecimos tomando esto como una verdad absoluta y desde entonces, poco o nada de atención le hemos prestado a estas portentosas (y temidas) maravillas de la naturaleza.
Sin embargo, poco a poco, con la llegada de nuevas tecnologÃas y las miradas curiosas de nuevos investigadores, vamos descubriendo nuevas verdades sobre nuestra propia tierra.
La semana pasada me reunà con el ingeniero Carlos Tenorio, sismólogo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, para platicar sobre el tema y tratar de aportar nuevas luces al respecto. Tenorio me mostró en la computadora, imágenes satélites que revelaban la existencia de volcanes extintos. Gracias a él, aprendà que la laguna del Pedregal y el cerro de Uyuca, en las cercanÃas de Tegucigalpa, eran en realidad volcanes que surgieron miles de años atrás.
Avivada mi curiosidad, conseguà apoyo en otras fuentes en busca de más datos y gracias a mi amigo Mario Urrutia logré tener acceso a un informe presentado por Marco Antonio Pineda Montoya titulado "El vulcanismo en Honduras: nuevas alternativas de investigación". En este documento, publicado por la Revista Geográfica, el autor nos revela la carencia de una cultura geográfica actualizada en el paÃs, en parte por la escasez de profesionales en el tema (de acuerdo al Ing. Tenorio no existen vulcanólogos en Honduras) y por el uso de textos educativos elaborados por personas con más buena intención que preparación académica (un buen ejemplo de esto es la continua y errónea observación de la existencia de cordilleras en el paÃs, cuando en realidad, no existen tales).
Pineda Montoya nos enseña que "los volcanes (de la época cuaternaria) de Honduras se encuentran esparcidos entre un ancho cinturón que recorre hacia el norte atravesando la capital vÃa lago de Yojoa, valle de sula y terminando en Utila…"). Por otro lado, nos enseña que los volcanes pueden servir al hombre como destinos de turismo cientÃfico especializado; como lugares con alto potencial minero; zonas con suelos generosos para el aprovechamiento agrÃcola o como centros de interés cientÃfico para educadores de escuelas, colegios o universidades.
Todo esto nos revela otras caras de una moneda que desconocemos. Tal vez no tengamos volcanes activos en el paÃs; pero más importante es el hecho de que poco conocemos sobre nuestra propia geografÃa. Somos nosotros, los medios de comunicación, los llamados a apoyar a los cientÃficos en la difusión de sus investigaciones si realmente queremos demostrar, con datos, la grandeza de nuestra tierra.