Canadá
Para alguien como Drew Barrymore, que es tan famosa por las comedias románticas, resulta curioso que se haya tomado una tarea tan ‘seria’ como la dirección de cine, con la película Whip It. Y en medio del prestigio del Festival Internacional de Cine de Toronto, después de habernos invitado a compartir juntos el estreno mundial de su película, nos recibió en exclusiva, para entrevistarla en el Hotel Park Hyatt.
¿Es tan buena directora en su propia vida como en el cine? ¿Trata siempre de perfeccionar hasta el último detalle de su vida? Sí, absolutamente. He trabajado con muchísimos directores con los que aprendí que es muy necesario mantener siempre el ojo en la bola además de colaborar con otras personas. En su debut como directora, Drew eligió la historia de una rebelde adolescente Ellen Page (nominada al Oscar por Juno) que se niega a seguir cumpliendo los sueños de su madre participando en diferentes certámenes de belleza, buscando su propio sueño de conquistar el mundo en patines ‘rollers’, conociendo en el camino a otras estrellas del deporte, que también interpretan Juliette Lewis y la mismísima directora de la película, Drew Barrymore.
¿Qué la llevó a tomar una decisión tan importante como pasar del otro lado de una cámara para dirigir cine, además de actuar? La actuación igual sigue siendo importante para mí, pero fue estimulante sentarme al lado de una cámara, contemplando la inspiración de lo que significa un personaje, viendo diferentes niveles de emociones que generaron mis ideas.
¿Quiere decir que su vida tiene mucho que ver con la rebeldía adolescente que muestra la película Whip It? Sí. Me identifico con la historia, en todos los aspectos desde mi infancia. En Culver City, a pocos kilómetros de Hollywood, Drew Blyth Barrymore nació exactamente a las 11:51 del 22 de febrero de 1975. El nombre Drew lo habían elegido por ser el apellido de soltera de la bisabuela paterna Georgie Drew Barrymore y el segundo nombre Blyth es en realidad el verdadero apellido del bisabuelo Mauricio que había sido el primero en llamarse Barrymore. Hoy, no cabe duda que Drew aprendió a conducir muy bien su carrera. Y aunque en la vida real también conduce un auto Porsche ‘Carrera’, es difícil asegurar que supo dirigir tan bien su vida, como el cine. Sin saber manejar la fama a una edad tan temprana, Drew Barrymore aprovechó todo aquello que la malcriaba, fumando a los 9 años, tomando alcohol cuando apenas tenía 11, probando marihuana a los 12 y consumiendo cocaína a los 13. A los 14 años, incluso, intentó suicidarse.
¿Está satisfecha con la experiencia de haber dirigido su primera película? ¿Piensa volver a dirigir cine? Estoy contenta que todo haya funcionado como funcionó. Las cosas suceden por alguna razón. Lo más importante para mí es estar tan enamorada de lo que hago. Tengo que estar enamorada para querer salir de la cama a trabajar siete días a la semana, dieciocho horas por día, Tuve que invertir demasiado en preocuparme por el más ínfimo detalle, desde la taza de café de un rincón, hasta la luz más pequeña del esquema, cada pieza de vestuario, la selección del elenco, cada línea de los diálogos necesitaba un 150% de mi atención y pura pasión. ¿Lo que más disfrutó de la experiencia? Amo los desafíos de la dirección, porque creo que trabajé toda mi vida para llegar hasta este lugar.
¿Y ahora que tiene el título de directora de cine, cambió su percepción como actriz, por completo? Siempre voy a seguir siendo actriz. Quiero hacer un poco de todo. Me siento en condiciones como para ponerme diferentes sombreros. Es lo que me gusta. Pero es cierto que cambió mi percepción como actriz. Es como estar en una habitación donde alguien te apaga la luz, pidiéndote que pretendas que no sabes cómo se ve el lugar. No se puede. Es imposible. La imagen ya está en tu cabeza. Y sí, cambié para siempre y nunca voy a poder volver atrás.