Estados Unidos
La ciudad de Nueva York volvió a citarse bajo la bandera de Mónaco para rendir homenaje, un año más, a la desaparecida princesa Grace.
La gala, que reunió a numerosas personalidades del mundo del cine y de la moda, celebró la entrega de los premios anuales creados por el príncipe Raniero en honor a su esposa con el objetivo de apoyar a artistas emergentes en el teatro, el baile y el cine estadounidenses.
Charlene Wittstock homenajeó a su manera a la princesa Grace y demostró que está más que a la altura para ocupar desde ya un puesto oficial entre los Grimaldi.
La novia del príncipe Alberto deslumbró en su puesta de largo con un vestido gris perla con incrustaciones que combinó con unos pendientes, pulsera, sandalias, bolso y cinturón plateados con la rosa como detalle común en casi todos ellos.
La ‘sirena de Mónaco’ optó además por lucir el pelo recogido en un moño bajo con el que logró evocar las belleza serena de la recordada princesa Grace.