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Un clásico de las tiras cómicas está de cumpleaños. Nos referimos a Astérix y Obélix. Esta tira cómica fue desarrollada por dos inmigrantes. Astérix mide 2.5 centímetros y Obélix casi 4, pero la estatura simbólica de estos dos personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo, y que esta semana festejaron sus primeros 50 años de vida, es comparable a la de la Torre Eiffel.
Las celebraciones en torno a uno de los mayores íconos de la cultura francesa se vienen llevando a cabo desde hace días. El jueves, por ejemplo, salió al mercado un álbum conmemorativo -el número 34- de la mítica tira cómica francesa cuyo éxito comercial incluye millones de libros vendidos en el mundo, películas sumamente taquilleras y hasta un parque de atracciones.
En medio siglo, estos dos héroes de la resistencia gala contra los romanos han vendido más de 325 millones de ejemplares con sus aventuras, que se han traducido a 107 idiomas. Y sus tres películas atrajeron más de 60 millones de espectadores en todo el mundo.
El inicio
La historia comenzó en 1959 en un edificio de las afueras de París donde el libretista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo buscaban ideas para el lanzamiento de una revista de caricaturas.
La inspiración llegó en forma de dos galos, uno bajito y el otro fornido. En dos horas, Uderzo esbozó varios de los personajes principales, como el druida Panoramix y el perro Idefix. Dos meses más tarde, Astérix y Obélix aparecían por primera vez en el número uno de la revista Pilote.
La saga Astérix cuenta con unos 400 personajes, entre otros Asurancetúrix y el jefe de clan Ocatarinetabellatchixtchix. Lo paradójico es que esta serie, monumento de la cultura francesa, es obra de dos inmigrantes. La familia de Goscynni era judío-polaca y los padres de Uderzo, italianos. Víctima del racismo antiitaliano en Francia en los treinta, Uderzo borró la ‘o’ de Alberto de su partida de nacimiento para que su nombre sonará francés.
Y la saga se perpetuará gracias al talento de otras dos personas cuyos orígenes están fuera de Francia, ya que Uderzo escogió como herederos creativos de la serie a Frédéric y Thierry Merbaki, dos hermanos de origen beréber, con quienes trabaja desde hace 25 años.
Época dorada y tragedia
En 1966 la revista L’Express evocaba ya el "fenómeno Astérix". Un éxito ligado a la exaltación del espíritu de resistencia. En esos años se publicaban uno o dos álbumes por año. Fue la época dorada de títulos como ‘La hoz de oro’ y ‘Astérix y Cleopatra’. Los lectores se apropiaron rápidamente de la serie, como pudo comprobar Uderzo cuando murió Goscinny en 1977, después de haberse sometido a una prueba médica de esfuerzo físico con su cardiólogo. Abatido por la muerte de quien Uderzo sigue considerando -a los 82 años- como su "hermano", el brillante dibujante estuvo a punto de abandonarlo todo.
El éxito mundial de los 24 álbumes publicados con Goscinny, brillante libretista, le aseguraban una jubilación dorada. Pero comenzaron a llegar mensajes alentándolo a continuar. "Astérix no pertenece a los autores sino a los lectores", dice una de las cartas, que el dibujante aún conserva.
Uderzo siguió adelante solo y creó diez títulos más en 30 años. El último, ‘El cumpleaños de Astérix y Obélix, el libro de oro’, que fue lanzado este jueves en 34 países con un tiraje de tres millones de ejemplares para conmemorar el 50 aniversario de la primera aparición de las aventuras de Astérix.
Su propio parque temático
El éxito de Astérix va más allá de los libros y el cine: en 1989 fue inaugurado el Parque Astérix, el primer gran parque de atracciones en Francia. Uderzo quería darle de esta manera una nueva vida a sus personajes. Hoy es el segundo parque más visitado de Francia (dos millones de visitantes anuales), detrás de Disneyland París, construido tres años después.