Honduras
Las probabilidades lo favorecían. Sorry George Clooney... pero Jeff Bridges era el único entre los nominados que ya había arrasado con los otros premios de las diferentes asociaciones de críticos de cine en Los Ángeles, Chicago y Londres, además de haber ganado también el Globo de Oro, el premio de películas independientes Spirit Awards y hasta el Festival de Cine de Palm Spring.
Igual que Clooney, Jeff también había sido nominado otras cuatro veces, pero recién en la quinta recibió el Oscar como Mejor actor por su rol como el cantante de música country Bad Blake de la película Crazy Heart. No habían dudas, era un voto "cantado".
¿En qué medida cree que el Oscar puede ayudar a la repercusión de una película como Crazy Heart? Últimamente el Oscar lo ganan aquellos actores con producciones que ni siquiera figuran en la categoría Mejor película... Bueno, eso lo hace más emocionante, porque el premio llama la atención de cualquier película. Y a mí también me sorprendió cuando vi que había diez nominadas como Mejor película y Crazy Heart no figuraba en la lista. ¡Mi Dios! Pero por supuesto, uno de los aspectos de estos premios es llamar la atención a todas estas grandes películas que hacemos.
Cuando tenía ocho años, a lo mejor me vieron como el gordito que se pierde en una cueva (en uno de los capítulos de la serie). Ese era yo, aunque me resistía a la actuación en aquel entonces.
¿Se parece en algo al personaje de Bad Blake en la película Crazy Heart?¿Así piensa aprovechar el poder del Oscar? La música seguramente va a florecer en mí. Es algo que vengo haciendo desde hace tiempo y el Oscar puede ayudarme a continuarlo. A veces, pienso que el cine es un buen ejemplo de la forma en que funciona el mundo. Hay toda clase de opiniones y diferentes sistemas en que podemos trabajar juntos. Y si es posible lograr la película más hermosa, también tendremos la oportunidad de lograr un mundo mucho más hermoso todavía. Solo espero que la idea se cumpla. Con lo que más me identifico es con la música, porque yo compuse y también tocaba la guitarra desde chaval. Claro que la gran diferencia es que me parece que mi personaje de Bad no tuvo buenos padres, y él además descartó cuatro esposas que seguramente deben haber sido grandiosas como personas. Pero la música... a lo mejor me pongo a formar una banda de música country.
¿Si el Oscar define el éxito de su carrera qué define el éxito de su vida personal?
Hijo de otro actor famoso como Lloyd Bridges, Jeff nació el 4 de diciembre de 1949, en medio del mundo de Hollywood. Y con las puertas abiertas desde la cuna, parecía que el destino ya estaba marcado, pero por un tiempo se resistió a seguir la misma carrera de su padre. "En cierta forma me revelaba", comentó. "Me resistía a entrar en el mismo negocio que papá, porque no sabía si yo tenía todo lo que se necesitaba para ser buen actor". Pero igual dio sus primeros pasos en el mundo del espectáculo, apareciendo al lado de su padre, en la serie de televisión Sea Hunt. Jamás logró alcanzar la fama de otros de su generación como Robert De Niro, Al Pacino o Dustin Hoffman. Y él lo sabe. "Yo creo que nunca seguí el camino de las estrellas de cine" se da cuenta hoy "porque siempre me gustó dar giros de noventa grados en todos mis trabajos. Supongo que interpreté tantos roles diferentes que no permití que se creara una imagen determinada en el público, pero en el camino evité los estereotipos".
¿Qué otros recuerdos le quedan de su infancia y cuando recién empezaba como actor, trabajando en la serie Sea Hunt de su padre?
Cuando tenía ocho años, a lo mejor me vieron como el gordito que se pierde en una cueva (en uno de los capítulos de la serie). Ese era yo, aunque me resistía a la actuación en aquel entonces.
Considerado como uno de los mejores actores de su generación, el Oscar se había convertido en una deuda pendiente con Hollywood. Con apenas 22 años, ya lo habían nominado en 1972 como Mejor actor de reparto por The Last Picture Show, pero perdió frente al actor Ben Johnson, que también había trabajado en la misma película. Apenas tres años después lo volvieron a nominar en la misma categoría, por la película Thunderbolt and Lightfoot. Y para la siguiente nominación tuvo que esperar otros diez años, cuando lo nominaron por Starman, aunque perdió frente a F. Murray Abraham y su rol de Amadeus. En el año 2000 también llegó una nueva nominación por personificar al presidente de Estados Unidos en la película The Contender, frente al Oscar que se había llevado nada menos que Benicio del Toro, por Traffic. Y este año, Jeff Bridges tuvo que competir frente al glamour de George Clooney con Up in the Air; la emocionante actuación de Colin Firth en A Single Man, el valor de Jeremy Renner en The Hurt Locker y el lado político de Morgan Freeman con su personaje de Nelson Mandela en Invictus. Cualquiera de ellos podía ganar. Todas eran excelentes actuaciones. Pero el Oscar lo ganó él, Jeff Bridges, hoy por hoy... el mejor actor de Hollywood.
¿La diferencia entre aquella nominación de 1972, con esta de Crazy Heart? Hace 40 años, simplemente te levantabas a las cinco de la madrugada y alguien te decía que te habían nominado al Oscar. Pero hoy en día, se volvió un verdadero negocio dentro del negocio del espectáculo.
¿Se parece en algo al personaje de Bad Blake en la película Crazy Heart? Con lo que más me identifico es con la música, porque yo compuse y también tocaba la guitarra desde chaval. Claro que la gran diferencia es que me parece que mi personaje de Bad no tuvo buenos padres, y él además descartó cuatro esposas que seguramente deben haber sido grandiosas como personas. Pero la música... a lo mejor me pongo a formar una banda de música country.¿Así piensa aprovechar el poder del Oscar? La música seguramente va a florecer en mí. Es algo que vengo haciendo desde hace tiempo y el Oscar puede ayudarme a continuarlo. A veces, pienso que el cine es un buen ejemplo de la forma en que funciona el mundo. Hay toda clase de opiniones y diferentes sistemas en que podemos trabajar juntos. Y si es posible lograr la película más hermosa, también tendremos la oportunidad de lograr un mundo mucho más hermoso todavía. Solo espero que la idea se cumpla.