Honduras
La historia se remonta a los tiempos antiguos; épocas paganas donde el libertinaje y el bacanal eran licencias previas a las ceremonias religiosas.
Poco antes de arrancar cuaresma, hombres y mujeres se entregaban a los placeres sensoriales ocultos tras máscaras y vestimentas fuera de lo ordinario; luego, la abstinencia y el recogimiento espiritual que mandaba la Cuaresma.
La historia de los carnavales es la historia del hombre mismo. Venecia, Río de Janeiro y Nueva Orleans son ejemplos perfectos de un fenómeno masivo que atrae a miles y miles de visitantes. Igual atracción ejerce el Gran Carnaval Internacional de La Ceiba, aunque con ciertas diferencias, para bien, que lo definen.
" …a quienes se les acredita ser las primeras personas en irse a vivir bajo las ramas de un descomunal árbol de ceiba que estaba ubicado en el (terreno donde ahora se encuentra) el actual edificio de la La Aduana."
Don Antonio Canelas Días lleva muchos años construyendo la historia oficial de La Ceiba y su fundación: sus personajes, sus instituciones, sus descalabros y sus éxitos. Hombre afable a quien la curiosidad y el deseo de aprender lo ha llevado a escribir cuatro libros sobre la ciudad que más ama.
Gracias a las investigaciones de don Antonio, ahora sabemos que La Ceiba se fue formando a lo largo de un período de 110 años, los cuales comprenden desde 1810, cuando llegan los primeros pobladores garífunas, hasta cerca de 1920.
Antes de los garífunas no existía ninguna población de relativa importancia en la zona, aunque se conoce de asentamientos en Yaruca y La Colorada, esta última habitada por indígenas tolupanes.
Para 1810 arribaron los garífunas, estimulados por un rico comercio libre de restricciones gubernamentales. Hay que recordar que para la corona española el litoral atlántico era una zona carente de interés y llena de peligros debido a las repetidas intervenciones piratas e inglesas.
Tras los garífunas llegaron los olanchanos ,atraídos por las enormes riquezas que generaba el comercio; mismas razones que impulsaron, tal vez, a los indígenas pech a buscar dónde asentarse. Pero debido a las continuas discriminaciones e insultos raciales de las que eran objeto por parte de garífunas y olanchanos, solamente encontraron espacio para alojarse bajo el ahora mítico árbol de ceiba.
Sin embargo, la suerte de los indios pech no mejoró; para 1840 tuvieron que replegarse a la cuenca del río Cangrejal y los campesinos olanchanos se apoderaron de sus tierras.
Con ello se dio inicio a la construcción de la ciudad ya de una forma sostenida. En 1877 es elevada a la categoría de municipalidad y en el Primer Anuario Estadístico del presbítero Antonio R. Vallejo, se lee: "…Cuenta el distrito de La Ceiba con 8,000 manzanas cultivadas de guineos y frutas…".
El ultimo año del siglo XIX marca la llegada de la Vaccaro Brothers Company. De acuerdo a don Antonio, fue también el comienzo de una época violenta llena de ambiciones, incendios, robos y acusaciones a granel.
Para 1920, con la huelga de los bananeros independientes denominados "poquiteros", la compañía de los italianos se transforma en la Standard Fruit Company. La historia volverá a girar y los sucesos que se producirán en las siguientes décadas marcarán para siempre la historia de la "Novia de Honduras".
Don Antonio ha publicado en días recientes una colección de fotografías antiguas, con sus respectivos textos, a la que ha denominado "La Ceiba, colección dorada".
Rescatadas del olvido y el polvo, las imágenes fueron recuperadas digitalmente y presentan escenas nunca vistas de un pasado que determina el presente de La Ceiba. Un pasado que se engalana el día de hoy con el gran carnaval y que cierra la Feria de San Isidro… ¡Hoy La Ceiba está de colección!