Suecia
Victoria de Suecia, la última heredera soltera de la realeza europea, se casa. La cita es este sábado 19 en Estocolmo.
Tras una relación de ocho años, no aceptada al principio por su padre, el rey Carlos Gustavo, la princesa de los suecos y su futura reina contraerá matrimonio con Daniel Westling, en la catedral de San Nicolás. Un 19 de junio de 1976 se casaron, en ese mismo lugar, los padres de la princesa: Carlos Gustavo y Silvia. A la cita acudirán representantes de todas las casas reales.
De la novia
Victoria, nacida en Estocolmo el 14 de julio de 1977, es licenciada en ciencias polÃticas por la Universidad de Upsala y máster en historia y ciencias polÃticas, la primogénita de los reyes de Suecia es la única mujer heredera del trono del mundo.
Aunque al nacer en su paÃs regÃa la ley Sálica (que le impedÃa como mujer suceder a su padre en el trono), la norma fue abolida dos años después y fue nombrada heredera en 1980.
Del novio
Daniel Westling nació el 15 de septiembre de 1973 en Örebro, Suecia. Es un entrenador personal y posee una empresa llamada Balance Training, a través de la cual tiene tres gimnasios en el centro de Estocolmo, al que asisten los miembros de la burguesÃa.
Entre los clientes habituales estaba, nada más y nada menos, que la princesa Victoria.
Daniel Westling se convirtió en su entrenador personal. Es ahà donde empezó la relación amorosa entre ambos. Daniel es el hijo de Olle y Eva Westling, también tiene una hermana llamada Anna. Westling fue al colegio en la municipalidad de Sandviken. Tras haber completado la escuela sirvió brevemente en el regimiento de Hälsinge en Gävle.
Al principio fueron muy discretos para despejar comentarios y malentendidos. Tres años más tarde, presenciaron el matrimonio de una de las amigas de Westling.
Pero el dÃa que realmente se mostraron ante el pueblo sueco fue cuando asistieron, con toda la Familia Real sueca, a un concierto del grupo GES.
ParecÃa entonces que Daniel Westling era aceptado por los reyes, pero no fue asÃ. El novio tuvo que pasar verdaderas odiseas para ser admitido por los reyes.
Tuvo que aprender nuevos modales, ganarse la voluntad de sus suegros, ocultarse de la prensa cuando la princesa Victoria cumplÃa años o andaba de viaje, se sometió a las exigencias de la Casa Real, hasta cambiar de vestimenta.
La fiesta empieza hoy
Los festejos arrancarán hoy jueves con una cena privada en el Palacio de Drottningholm, presidida por Carlos Gustavo y Silvia de Suecia.
La vÃspera a la boda tendrá lugar en una recepción del Gobierno en el Ayuntamiento de Estocolmo y por la noche habrá un recital en la Sala de Conciertos de Estocolmo con la presencia de los invitados reales, que será presidido por el Parlamento sueco.
Tras la boda en la catedral de San Nicolás, el sábado a las tres de la tarde, los novios viajarán en cortejo por el centro de Estocolmo hasta el Palacio Real. Allà se celebrará el banquete nupcial, al que asistirán cerca de 1,200 invitados.
Los organizadores esperan que unos dos millones de personas participen en los festejos, tomando como referencia la boda del prÃncipe Federico de Dinamarca, en Copenhague en abril de 2004; entre ellos, unos 2,000 periodistas.
El Instituto Sueco de Venta al por menor calcula en 2.5 millones de coronas (243,000 euros) los ingresos por la venta de recuerdos relacionados con el enlace matrimonial.
Polémica para la ceremonia
Este paseo corto hacia el altar ha creado un debate entre la Casa Real y la Iglesia Luterana sueca. La princesa Victoria desea que su padre, el rey Carlos Gustavo, sea quien la lleve hasta ese inmaculado lugar.
Allà le estará esperando su novio para decir un "sÃ" a la nobleza que nunca lo tuvo en los mejores puestos.
Según la tradición sueca, como en muchos paÃses del mundo, el hombre y la mujer son del mismo linaje y entran juntos hacia el altar.
Es precisamente este hecho que se está violando, señala la Iglesia.
Helle Klein, ex jefa de la redacción de asuntos polÃticos del periódico Aftonbladet, comenta: "... es una tonterÃa lo que quiere la Casa Real, el mismo rey Carlos Gustavo y la reina Silvia (que no es de sangre azul) entraron lado a lado hacia el altar.
Lo mismo Charles y Diana. Yo creo más bien que la princesa Victoria quiere casarse al estilo de la burguesÃa norteamericana".