Honduras
Con el menú listo para su almuerzo o cena, el siguiente paso para una ocasión especial e inolvidable es elegir el vino adecuado.
El somelier del hotel InterContinental Luis Eduardo Mejía Reichmann, asegura que el vino debe ser el adecuado para cada momento del evento.
Por ejemplo, para el aperitivo es preferible servir vinos blancos o un espumoso seco acompañado con entremeses como: quesos, vegetales secos cortados en forma de palitos acompañados de una crema ligera.
Los aperitivos se sirven de preferencia en la sala, antes de pasar al comedor para la cena.
Los adecuados para cada platillo fuerte
Vinos espumosos secos: Además de servirse con los aperitivos, acompañan perfectamente a los mariscos crudos o cocidos, ensaladas a base de mariscos y pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.
Vinos blancos secos y con sabor a frutas: excelentes sustitutos de los vinos espumosos, que de igual manera armonizan muy bien con los mariscos crudos, pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.
Vinos blancos aromáticos y añejos: son ideales para acompañar las pastas y los arroces con salsas aromatizadas, las verduras o los champiñones, los huesos, el pescado preparado al horno o guisado y los quesos de cabra frescos.
Vinos blancos añejados en barriles: son vinos que tienen un delicioso sabor y olor; se sirven con paté, aves, pescados como la trucha y el pez espada, así como los preparados a la parrilla.
Vinos rosados de sabor delicado: se sirven con jamón crudo, salchichones, mortadelas, etc. Con la pasta rellena o gratinada; aves y carnes blancas con salsas aromatizadas, trufas y quesos frescos.
Vinos tintos, jóvenes y frescos: los mejores para acompañar a los frijoles (caraotas, habichuelas, judías secas), sopas cocidas con legumbres, sopa de cebolla; carnes blancas guisadas, las carnes rojas asadas, los pescados grasos, las sopas de pescado bien condimentadas y con los quesos semiañejados.
Vinos tintos añejados: ideales para acompañar a las carnes rojas, el cerdo preparado en salsa, los asados, y los quesos de sabor fuerte.
Vinos espumosos, dulces o aromáticos: perfectos compañeros de los dulces ligeros, así como de los pasteles, las ensaladas de frutas y los mousses.
Vinos para postres: en esta categoría se encuentran el vino de Marsala, el Oporto y la Mistela, entre otros. Excelentes para acompañar el chocolate y los turrones.
La copa ideal
Como todo buen vino para poder ser disfrutado al máximo se tiene que servir en una copa adecuada que permita apreciar su olor sabor, color y textura.
Por ejemplo, los vinos envejecidos o tintos añejos, se deben servir en una copa amplia con boca relativamente estrecha, para evitar que el aroma se pierda.
Los vinos tintos se presentan en una copa con boca menos ancha, y la "panza" menos pronunciada que la anterior.
Los vinos blancos se pueden servir en copas tipo "tulipán", llamadas así por tener la forma de esta flor.
Para los vinos rosados se emplean copas de medianas dimensiones en forma de campana.
Para servir los vinos espumosos, hay dos tipos de copas: la copa tradicional para champán, la cual es ancha y najita y la estilo "flauta" que es alta y estrecha, su forma evita que las burbujas del champán u otro vino espumoso se pierdan con rapidez.
De las uvas
Para vinos tintos:
1.Cabernet sauvignon "La más famosa del mundo y de carácter muy fuerte".
2.Merlot " La atractiva con grandes taninos y aromas a ciruela" 3. Pinot Noir "La Hechicera con notas florales"
4. Syrah " Enorme personalidad y cargada de aromas frutales"
5. Malbec "La gran Argentina con excelente textura"
Para vinos blancos:
Chardonnay "Compleja con aromas de manzana, melocotón y mantequilla"
2. Sauvignon blanc " Espectro de lima"
3. Riesling "Extraordinariamente aromática".
Un experto que ama su exquisita ocupación
Luis Eduardo Mejía Reichmann es, desde hace algunos años, sommelier del hotel InterContinental y se define como un apasionado de su trabajo.
Es hondureño con decendencia alemana por parte de su madre. Tiene una licenciatura en relaciones internacionales que sacó en Dinamarca.
También es licenciado en administración de empresas.
Entre sus pasatiempos están el leer libros relacionados con su pasión: los vinos. También le gusta bucear y hacer ejercicio en el gimnasio. A pesar de sus múltiples ocupaciones, tiene tiempo para delicárselo a su familia, a quien describe como su mayor orgullo y el motor que impulsa el día a día.
Asegura que su trabajo es muy entretenido.
Entre las actividades que realiza diariamente están la de administración de las cavas, pruebas de vino y su aceptación para el restaurante en la operación, es su responsabilidad recomendarlo y servirlo de la manera correcta y adecuada dentro del restaurante.
Para conservarlos
• Los vinos son fermentos de la uva, es materia viva dentro de la botella. Por eso se deben consumir lo más frescos posibles.
• Lo ideal es que permanezca en un lugar oscuro y tranquilo, donde la botella pueda estar acostada para que el líquido esté en contacto con el corcho y así no le entre aire y se vuelva a fermentar.
• La temperatura del lugar donde guarde los vinos debe ser estable para que se conserven bien, así como lejos de los ruidos fuertes.
• La fecha que aparece en la etiqueta indica el año en que fue recogida la uva. El vino blanco debe ser lo más joven posible para que se pueda sentir su aroma, finura y color ideal. Para el vino tinto tenga cuidado; no todos son para guardar indefinidamente; los jóvenes también se deben consumir ligero, solo los que han tenido maduración en madera se pueden guardar más tiempo.
• El vino blanco se debe tomar a una temperatura de 7 a 8 grados y el vino tinto de 17 a 18 grados. Tomarlos a temperatura ambiente no siempre es lo ideal, sobre todo en ciudades cálidas.
• Ponga a refrescar el vino en un poco de agua con hielo para que llegue a 18 grados y pueda disfrutar de sus aromas y sabores. No es agradable tomar un vino blanco a una temperatura mayor a los 8 grados, ni un vino tinto a más de 18 grados; muy caliente se pone pesado y ácido.
• Si no termina de tomarse la botella de vino, tápela, guárdela en el refrigerador 2 ó 3 días para después abrirla y disfrutarla.
• Nunca sirva una copa de vino hasta el borde, solo sirva un tercio de la copa para que pueda mover el vino dentro de ella y disfrute de los aromas que salen al moverlo.
• No permita que le sirvan más vino cuando ya tenga en la copa; pues las temperaturas son diferentes y le cambiará el sabor del que ya está tomando.
• Las copas no deben lavarse con jabón; con agua caliente es suficiente para su limpieza pues el jabón queda en la copa y cambia el sabor.
• Busque para sus comidas el vino que más le ayude a realzar los sabores, recuerde que la comida acompaña al vino y no el vino a la comida. Debe equilibrar los sabores fuertes con vinos de cepas más densas, vinos jóvenes o poca madera con comidas ligeras no muy condimentadas.
• Decante su vino cuando tiene tiempo de guardado; los vinos blancos no se decantan.