Estados Unidos
Con solo ver llegar a Robert de Niro, se extiende un silencio a lo largo de los pasillos del Hotel Hyatt Regency de Toronto. El respeto que genera intimida al más atrevido. Y detrás de la seriedad que lo caracteriza, al menos logramos robarle una sonrisa, cuando al saludarlo incluso nos permitió el honor que muy pocos comparten "Sí, sí, llámame Bob".
¿Se da cuenta de la intimidación que usted provoca en la gente? ¿Los actores no se ponen más nerviosos cuando les toca trabajar con usted? No, no lo sé. Pero cuando estás con alguien y necesitamos trabajar es algo que se va muy rápido. Al tener que trabajar juntos desaparece cualquier intimidación. Es necesario.
¿A usted nunca le pasó algo parecido con otros actores famosos? Sí, es algo que me pasó. Cuando yo era más joven conocí actores que me impresionaban. Me acuerdo cuando trabajé con Robert Mitchum o cuando conocí a (Marlon) Brando, incluso antes de trabajar con él. Era tan inteligente y tan sabio que daba gusto hablarle. Y a él también le gustaba hablar, era grandioso.
¿La fama se busca o llega sola? ¿Personalmente piensa que creamos nuestro propio destino o nos pasa en la vida lo que tiene que pasarnos? A medida que me voy poniendo viejo, a veces pienso que las cosas que pasan están predeterminadas mucho antes, aunque no me guste, lo quiera o lo desee. Y otras veces pienso que tenemos elección para cambiar, pero esa elección es parte del gran esquema. De alguna forma, con la vejez te das cuenta que lo que pasó, pasó, pero en cierta forma creo que todo ya estaba planeado para mí.
¿Su padre nunca le reprochó aquel ‘plan’ de abandonar la escuela secundaria convencional por una escuela de teatro? Mi padre no fue para nada duro conmigo en cuanto a lo que yo quería ser, como actor y cosas así. Mi abuelo había sido mucho más estricto, de la vieja escuela italiana. Y mi padre se había ido a Nueva York para escaparse de aquella rigidez, por eso me criaron con mucha más libertad. Y el hecho de querer ser actor fue algo que estaba bien para mis padres.
¿La dirección de cine quedó a un lado o todavía piensa volver a dirigir otra película? Todavía tengo algunas cosas que quiero hacer. Pero solo me veo dirigiendo en tres películas más, como máximo. Una de ellas, sería la segunda parte de The Good Shepherd (sobre la verdadera historia de la CIA) tal vez una tercera parte, también. No lo sé. Uno siempre aprende algo en el cine, dirigiendo o actuando. Siempre hay algo nuevo, aunque sea alguna novedad técnica, siempre hay algo para aprender.
¿La dirección de cine no se entromete nunca con el actor? ¿Es verdad que antes de un nuevo rodaje llama personalmente a los otros protagonistas para discutir por teléfono diferentes ángulos de una película? Bueno, es cierto que a veces aprovecho el teléfono, pero no me gusta hablar demasiado. La verdad, soy de los que tienen conversaciones muy cortas.
Con Meet the Little Fockers es la primera vez que aparece en cine como abuelo ¿Es algo que puede reflejar desde su vida personal? ¿Hasta qué punto influye la vida personal en una actuación? Tengo cinco hijos y dos nietos. Sí, me baso en mis propias experiencias, como lo hago con todos mis roles. Uno dibuja con lo que sea relevante en el rol que haya que interpretar. Lo hace todo mucho más personal.
¿Y en el rol de padre, en la vida real, es muy exigente? Soy bastante flexible en ciertos temas con mis hijos. No les impongo horarios donde tengan que ir a dormir a cierta hora, pero tampoco se salen con la suya en todo. Trato de racionalizar con ellos y discutimos. Por supuesto, hay muchas veces que no me funciona. No soy un sabelotodo.
¿Qué opina de los avances tecnológicos, teniendo en cuenta que hoy se puede ver cine incluso por Internet? Me acuerdo cuando yo tenía que llamar a mi representante desde una cabina telefónica...
Todavía me acuerdo de las grandes cenas que hacíamos, cuando me volvían a llamar para una película. También me acuerdo de las frustraciones, cómo pateaba la cabina de teléfonos por alguna audición. Hoy... me mandan mensajes de texto con el teléfono celular. Es demasiado. Yo apenas sé usar la computadora, no sé si soy muy bueno en eso.
Hay quienes piensan que la cárcel no siempre resulta la mejor solución ¿Qué piensa al respecto? Probablemente hay muchas formas de interpretar las cosas. Y ya conoces la expresión... Hay ciertas personas que deberían ir a la cárcel (ríe). Y para ese porcentaje me parece una buena idea.
¿Se refiere a ciertos políticos? Usted mismo interpreta, en la película "Machete", a un senador que le encanta disparar contra los inmigrantes ilegales de Estados Unidos... ¿Políticos? Sí, sí, algunos de ellos, definitivamente sí.
¿La preparación es muy diferente cuando tiene que filmar una película dramática, en comparación con una comedia como The Fockers? Bueno, hay ciertos estilos de comedia que son mucho más fáciles porque no necesitan grandes preocupaciones. En mi experiencia, simplemente pruebo diferentes tomas y si no funciona, no funciona. Las cortan sin problemas. Pero las películas dramáticas como Stone son más difíciles, aunque suene fácil en el guión. Hay cierto ritmo, subtítulos imprescindibiles para las escenas que tuve con Edward (Norton) y Milla (Jovovich).