Honduras
En la tranquilidad de un sábado por la tarde, un grupo de admiradoras todavía espera en la puerta del hotel Park Hyatt en Toronto, con la inocente esperanza de ver algún famoso, aunque sea... de lejos. Lo que no saben es que escondido detrás de una de las camionetas estacionadas en la puerta principal se esconde Philip Seymour Hoffman, espiándolas a ellas, mientras fuma un cigarrillo.
¿En la época en que recién empezaba como actor, tenía algún trabajo ‘escondido’? Sí, trabajé como guardavidas, desde los 19 años, hasta los 23.
¿Al mismo tiempo que buscaba trabajo como actor? Sí, sí, eran los tiempos en que trataba de actuar bien con mi vida, en el mejor sentido de la palabra.
¿En qué momento de su vida se dio cuenta que ya podía vivir definitivamente de la actuación? Probablemente a los 27 ó 28 años.
¿Fue por algún trabajo en particular? No, simplemente por dinero. Se necesitan dólares para pagar las deudas. Si no tenía seguro de desempleo, necesitaba algún trabajo. Y a los 27 años empecé a trabajar lo suficiente como actor, hasta que de a poco fueron mejorando las cosas.
¿El teatro de Nueva York, hoy, es el mismo que cuando usted recién empezaba? El teatro de Nueva York es grandioso. Supongo que hay ciertos temas económicos con Broadway y los precios de las entradas donde creo que hay realmente un problema que deberían tratar. Pero sigue siendo genial el teatro local. Yo mismo decidí ver por lo menos una obra de teatro por semana, cada vez que voy a Nueva York. Vivo por ahí, pero todavía no pude ver todo. Hay tanto para ver... pero la gente no presta ese estilo de atención.
La pasión por ser actor surgió en la escuela secundaria y así fue como decidió inscribirse en la escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York, para graduarse en 1989. Dos años después consiguió debutar en cine, con una producción independiente llamada Triple Bogey on a Par Five Hole, usando un nombre artístico mucho más corto como Phil Hoffman. Recién al año siguiente, utilizó por primera vez su nombre completo, cuando logró una participación al lado de Al Pacino en Scent of a Woman. El mayor reconocimiento lo tuvo con el director Paul Anderson y la película Boogie Nights’ mientras fue ganando fama como uno de los mejores actores del cine independiente, gracias a las películas Magnolia, con Tom Cruise; Flawles, con Robert DeNiro, y The Talented Mr. Ripley, con Matt Damon, Gwyneth Paltrow y Jude Law; además de las superproducciones de Red Dragon, Cold Mountain y “Misión imposible 3”. Y Hollywood recién lo coronó con el Oscar, en el 2005, por la película “Capote” (con la cual también recibió otros 23 premios), adquiriendo una segunda nominación como Mejor actor de reparto, por Doubt.
¿Habiendo pasado por tantas entregas de premio, hay alguna anécdota que recuerda con más cariño? Honestamente, las entregas de premios dan terror. Es un momento donde uno trata de sobrevivir lo mejor que puede. Pero es algo que recién se disfruta tres semanas después. Y me alegra haberlo vivido. Me alegra haber ganado un Oscar, es realmente genial. Pero en el momento, para una persona como yo, da miedo.
¿El sentimiento de haber ganado un premio como el Oscar no es mejor que cualquier miedo? Pero el miedo no pasa por “ganar”. Lo peor es tener que pararse a hablar frente a millones de personas.
¿Y después que termina la fiesta y ya tiene el premio en sus manos? Lleva mucho tiempo, porque después hay que hablar con ustedes, los periodistas, por un par de horas. Y en la fiesta, hay que seguir hablando. De verdad. Recién tres semanas después, uno logra la satisfacción de quedarse solo, para disfrutar la victoria.
¿Durante la gran noche, cuando ganó el Oscar, nunca tuvo un momento a solas, para reflexionar lo que había logrado? Las cámaras te siguen toda la noche. Incluso después de los periodistas, también están todos los que van a la ceremonia. Y uno queda en el medio. No soy de los que piensan que fue algo divertido, porque yo estaba aterrorizado, todo el tiempo. Las otras veces que fui resultó mucho más fácil, porque sabía que definitivamente no iba a ganar. Ahí fue cuando pude disfrutar un poco más la experiencia.
¿De verdad no se sufre cuando se pierde una nominación al Oscar? Es lo menos que uno puede sufrir en la vida. Es el sufrimiento más leve del mundo. ¿Se entiende lo que quiero decir? Ya es bastante suficiente con estar en el lugar.
En Broadway, Philip S. Hoffman también había sido nominado dos veces al Premio Tony, como Mejor actor por las obras True West y Long Day’s Journey into Night. Y gracias al teatro, también conoció a su novia, Mimi O’Donnell, cuando en 1999 trabajaron juntos en la obra In Arabia We’d All Be King’s. Al día de hoy, todavía no se casaron, pero es casi lo mismo, porque también tuvieron dos hijas: Tallulah y Willa.
En un momento de la película Jack Goes Boating, alguien le pregunta “¿Qué es lo que ve en una mujer?” ¿Podría responder la misma pregunta, más allá de un guión? Me gusta una mujer que no tenga miedo que la toquen. ¿Sabes lo que te digo? Cuando estás hablando y no te sacan la mano o no se asustan si le tocas un hombro. ¿Sabes lo extraño que es cruzarse con mujeres así? Pero es bueno, porque significa que te tienen confianza. Y por supuesto, las mujeres no actúan así con gente que no conocen y también tienen sus buenas razones. Pero si una mujer lo hace, con confianza, inmediatamente lo aprecio, es un buen gesto y para mí es una cualidad atractiva.
Sabiendo dirigir tan bien su vida en general, Philip Seymour Hoffman ya se había atrevido a dirigir diferentes obras de teatro y finalmente se convirtió en director de cine, con la nueva película Jack Goes Boating, que también está basada en una obra de teatro.
¿Cómo fue que cruzó del otro lado de la cámara para convertirse en director de cine, con la película Jack Goes Boating? Fue muy extraño porque querían hacer esta película y la historia me pareció interesante. Yo no pensaba actuar, solo pretendía producirla como algo privado, hasta que alguien sugirió que también fuera el director. Y como yo había dirigido la misma historia, en teatro, tenía sentido hacerlo, como una extensión.
Para terminar, ¿qué consejo le daría a aquellos lectores que sueñan con llegar a Hollywood, como usted? Que lo hagan solo si tienen una razón para hacerlo. ¿La gente quiere convertirse en actor porque les parece algo lindo y les gusta tantas fiestas y los flashes de las cámaras? ¿Saben por qué lo quieren hacer realmente? No es un trabajo fácil, no es un negocio fácil. Es muy duro y solo es para quienes tienen mucha tenacidad o tienen un gran deseo de hacerlo. Si solamente quieren hacer cine, mejor que sean productores o directores. Pero si saben por qué quieren ser actores y tienen el deseo de serlo, entonces que lo hagan y descubran lo que es.