Honduras
La contaminación lo está matando: las aguas negras, los quÃmicos de plantaciones agrÃcolas y compañÃas mineras, la deforestación, pero por sobre todo, nuestra indiferencia. Es la verdad.
El Lago de Yojoa, como conocemos hoy a la antigua Laguna de los Lagartos, es el único lago de origen volcánico de Honduras y la mayor reserva de agua dulce con que contamos.
Aunque no lo parezca, cerca de 800 especies distintas de plantas crecen en los alrededores; cantidad que equivale aproximadamente, al 10% de la flora nacional. Con tantas plantas distintas, no es de extrañar que alrededor de 410 especies diferentes de aves vivan en o cerca de ellas. Ese número equivale al 55% de todas las aves de Honduras. Y ya que andamos hablando de cantidades, entonces digamos que se han identificado 54 especies de mamÃferos y 72 especies de reptiles (esto representa el 23 y el 43%, respectivamente, de los grupos nacionales de estos animales).
¿Por qué existe tanta vida en Yojoa? Una respuesta es porque los humedales, llenos de agua, proporcionan la vida. La subcuenca del lago es una de las zonas del paÃs donde más llueve, producto en gran parte, de los bosques que crecen en su perÃmetro. Debemos recordar que al lago lo custodian dos parques nacionales, la Montaña de Santa Bárbara y Cerro Azul Meámbar. Ambos parques están protegidos por las leyes y en sus altas montañas se gesta una buena parte del agua que nutre al lago.
Tanta flora y agua sirven de refugio temporal a numerosas especies de aves migratorias, que escapan de los meses de invierno en los paÃses de América del Norte. Aquà se pueden ver patos que viajan desde Minnesota o pequeñas aves que provienen del sur de Texas. La riqueza del lago viene desde tiempos inmemoriales. En 1934, se realizaron las primeras investigaciones de lo que parecÃa ser, en un primer momento, una nueva ciudad maya a orillas del lago. A partir de ese momento, cientÃficos norteamericanos, franceses, mexicanos y hondureños han estudiado lo que con el tiempo se denominó Los Naranjos, quizá, la ciudad precolombina más grande en Honduras, después de Copán.
El sitio arqueológico, posiblemente de origen prelenca, guarda una historia de por lo menos, 2,800 años de antigüedad y nos confirma que ya antes de Jesucristo los primeros hombres hondureños vivÃan y gozaban a orillas del lago.
Pero como siempre, el valor más importante del Lago de Yojoa que sigue sin ponderación es su valor escénico. Pocas personas se han tomado el tiempo para pasar una tarde en sus orillas, o a bordo de una lancha en el interior del espejo de agua.
Si alguna vez decide botar las aspirinas y los calmantes para buscar mejores medicinas naturales (y gratis), no se olvide de Yojoa. Es un verdadero regalo de la naturaleza que no debe morir…