Honduras
A través de senderos enchapados de piedra aparecen árboles elevados, flores y hojas exóticas, cuidadosamente conservados por cientÃficos que se esmeran en rescatar especies en peligro de extinción en un paraÃso verde en el Caribe de Honduras.
El JardÃn Botánico Lancetilla, de 1.700 hectáreas, fue fundado en 1927 por el estadounidense Wilson Popenoe, ejecutivo de la compañÃa United Fruit, para desarrollar investigaciones de variedades de banano, y actualmente alberga 1.200 especies de plantas, muchas importadas de Asia y Africa.
Cuarenta especies vegetales han sido puestas a salvo hasta ahora por un grupo de cientÃficos encabezado por Ciro Navarro, director del Centro de Investigaciones de Bosque Húmedo Tropical, que tiene sus instalaciones en el JardÃn, cerca del puerto caribeño de Tela, 350 km al norte de la capital.
"Como en las selecciones nacionales de fútbol, Lancetilla también tiene sus estrellas: seso vegetal (Blighia sapida), caoba hondureña (Swietenia macrophilla), rambutan (Nephelium lappaceum) y teca (Tectona grandis)", dice a la AFP el guÃa José Cecilio Estrada.
Caminando por senderos en medio del bosque se aprecian gigantescas especies forestales, incluidos los árboles nacionales de diferentes paÃses, plantas ornamentales, medicinales y hasta venenosas.
Y si se camina con sigilo, se pueden admirar ejemplares de las 320 especies de aves que anidan entre los árboles y arbustos.
Pero los principales proyectos del Centro de Investigaciones se orientan a proteger especies en peligro de extinción, investigar opciones de seguridad alimentaria para familias pobres y la producción de plantas medicinales alternativas.
Laurel negro, marapolá, barillo, san juan arenero, ceiba, rosita y barba de jolote, son algunas de las 40 plantas puestas a salvo. Algunas de ellas se consideraban desaparecidas por acción del hombre en distintas regiones del paÃs.
Rastreando por las estribaciones montañosas de Olancho, en las proximidades del municipio de Gualaco, en el este de Honduras, los cientÃficos encontraron un ejemplar de dioon edule, una palmera que se daba por desaparecida.
Una vez ubicada la planta en su hábitat natural, los cientÃficos siguen un proceso de observación hasta obtener la semilla, que luego cultivan en el JardÃn Botánico para conservar la especie, explicó Navarro.
Pero lo que más orgulloso hace sentir al cientÃfico es el proyecto de "conservación de tubérculos y verduras tropicales", como parte de acciones de seguridad alimentaria de familias pobres.
Malanga, ñame, camote y otros tubérculos, asà como la "papa de aire" han desaparecido con el tiempo del plato de las familias pobres hondureñas.
"Nos quedamos sin frijoles y este tipo de cultivos, si los rescatamos, pueden ser una rica fuente de alimentos y hasta para generar ingresos para la familia. Tenemos 30 especies de tubérculos y verduras que vamos a poder multiplicar y podemos encontrar otras 50", asevera Navarro.
El otro proyecto insigne del jardÃn es el cultivo de plantas medicinales como quina, valeriana, yampá, vadú y otras variedades de arbustos y hierbas que tienen propiedades curativas.