Francia
Hace siglos que el Museo del Prado en España y el Hermitage en Rusia comparten historias similares.
Primero, ambos son el resultado de la afición coleccionista de sus gobernantes: los reyes españoles reflejaron sus alianzas y enemistades en sus gustos personales por el arte; mientras que Catalina II de Rusia inició en 1764 su colección, colgando las primeras pinturas holandesas y flamencas en el Palacio de Invierno.
Y segundo, ambas sufrieron las consecuencias de la guerra. Luego de la revolución de 1917, varias obras del Hermitage de San Petersburgo tuvieron que ser trasladadas a Moscú o vendidas a centros en EE UU y Europa.
La pérdida aumentó con la entrada de las tropas alemanas en 1941, produciéndose la mayor evacuación de obras de arte de la historia desde que el Museo del Prado vivió la suya tras la Guerra Civil Española. Desde ahora, sin embargo, los museos compartirán más que la historia.
Ayer, con motivo del "año dual" entre Rusia y España, el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, y el director del Hermitage, Mikhail Piotrovsky, firmaron un convenio, sin precedentes, que permitirá el intercambio y exhibición de piezas de sus colecciones.
La primera colaboración se hará efectiva el 25 de febrero con la muestra El Prado en el Hermitage, que reunirá en el museo ruso 66 pinturas de las escuelas españolas, italianas y flamencas de artistas como Goya.