Israel
Los príncipes de Asturias comenzaron el pasado lunes su viaje oficial de cuatro días a Israel y territorios Palestinos con motivo del 25 aniversario de las relaciones diplomáticas de ambos países.
Tras una intensa mañana, en la que visitaron el Museo Yad Vashem y el Centro Isaac Rabin de Tel Aviv, y ofrecieron una recepción a la comunidad española, terminaron la primera jornada de su agenda con una cena en el palacio presidencial, en Jesusalén, que el mandatario de Israel, Simón Peres, ofreció en su honor.
A la cena también asistieron varias personalidades diplomáticas y del gobierno israelí.
Doña Letizia eligió de nuevo el color claro para la mañana, y llevó un vestido blanco por la rodilla, de manga francesa y con pedrería por la rodilla, que acompañó por unas sandalias plateadas con un tacón no tan alto como el que suele llevar casi siempre.
El mismo vestido que llevó en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias de 2007 y el de los Premios Internacionalización del mismo año, y es que a la Princesa le gusta sacar partido de su armario y no le importa volver a utilizar sus vestidos.
Lo que más llamó la atención de su look fue sin duda su peinado, ya que llevó una moderna trenza de espiga a un lado.
Durante la cena, don Felipe en su discurso habló de que el reencuentro de los pueblos no ha surgido "del impulso oficial": "Los puntos de contacto entre nuestras sociedades, que a menudo se adelantan a los designios de nuestros gobiernos, se han multiplicado en campos diversos de la ciencia, la tecnología, la economía, la cultura y el turismo, señalando un camino que habrá de expandirse en el futuro", concluyó.